LO ESENCIAL
Más de 450 millones de años antes de los dinosaurios, los crinoideos, parientes lejanos de las estrellas de mar, habitaban los arrecifes de coral más antiguos del planeta. Estos organismos, que recuerdan a flores marinas, son claves para entender la evolución de la vida compleja.
La fosilización de tejidos blandos es extremadamente rara, ya que estos descomponen rápidamente tras la muerte del animal. La mayoría de los fósiles solo incluyen partes duras como huesos o conchas. La Dra.

CONTEXTO
Lena Cole, paleontóloga de la Universidad de Oklahoma, explica que los tejidos blandos solo se conservan en condiciones excepcionalmente raras, como un entorno que actúa como un refrigerador natural. Este hallazgo, por tanto, proporciona una visión sin precedentes de los primeros animales oceánicos.

La conservación de tejidos blandos es un evento de una rareza extrema, ya que tras la muerte de un animal, la piel, los ojos y los órganos internos son los primeros en descomponerse. Este descubrimiento por parte de paleontólogos de la Universidad de Oklahoma es extraordinariamente raro y ofrece una ventana excepcional al origen de la vida compleja.
EN PERSPECTIVA
La mayoría de los fósiles están compuestos únicamente por partes duras como huesos, dientes o conchas. Los tejidos blandos solo se conservan cuando el entorno actúa casi como un refrigerador natural o una selladora al vacío, condiciones que son increíblemente raras.

Este hallazgo de tejidos blandos en el registro fósil es un evento de una rareza extrema, proporcionando una visión casi sin precedentes de algunos de los primeros animales que poblaron los océanos.
Etiquetas: Ciencia, Hallazgos, Arqueología, Paleontología, Crinoides, Ciencia curiosa · Hallazgos y arqueología, Hidalgo
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