LO ESENCIAL
El 5 de agosto, a las 06:35 UTC, una etapa superior de un Falcon 9 de SpaceX, a la deriva desde 2025, chocó contra la Luna. Este fragmento de chatarra espacial, conocido como 2025-010D, pesa aproximadamente cuatro toneladas y mide unos 12 metros. Su despegue fue el 15 de enero de 2025 desde Florida con la misión de llevar al módulo Blue Ghost 1 de Firefly y Resilience de ispace hacia la Luna. Al quedarse sin combustible, la etapa quedó en una órbita inestable que finalmente la llevó a colisionar con la Luna, un evento detectado por astrónomos en mayo.
CONTEXTO
El impacto se produjo cerca del cráter Einstein, en el borde de la cara visible de la Luna, a una velocidad de 2,43 kilómetros por segundo. Se espera que el impacto haya generado un cráter de entre 20 y 30 metros, con una capa de material expulsado de unos 70 metros de diámetro y polvo lanzado hasta 100 kilómetros de altura. Aunque difícil de observar, este evento es valiosísimo para la ciencia, ya que permite probar modelos de brillo del destello y la dinámica del po.

Ninguna nave espacial en órbita pudo captar el impacto en directo, por lo que los científicos deberán comparar imágenes antes y después para detectar el nuevo cráter. Este impacto lunar, a menor velocidad, produce un destello más tenue, lo que hace que la observación sea aún más desafiante. Las mejores posiciones para intentar observar el impacto estaban en Sudamérica y parte de Norteamérica.

EN PERSPECTIVA
Este evento pone de manifiesto la importancia de la gestión de desechos espaciales y la necesidad de evitar futuros impactos que podrían dañar la superficie lunar o interferir con futuras misiones espaciales.
Etiquetas: Ciencia, Espacio, Impacto, Luna, SpaceX, Elon Musk, Nacional · Ciencia y Espacio
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