LO ESENCIAL
El Banco de México opera desde el 1 de septiembre de 1925, cuando el expresidente Plutarco Elías Calles impulsó su creación. Desde entonces, la institución tiene dos funciones centrales: preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional y procurar la estabilidad de precios.
Durante décadas, el gobierno federal limitó la capacidad del banco central para cumplir esos objetivos. A diferencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, la institución mexicana no prioriza el crecimiento económico; sus decisiones de política monetaria se enfocan principalmente en controlar la inflación.
Actualmente, esa estrategia muestra resultados medibles. Al cierre de la segunda quincena de agosto, la inflación anual se ubicó en 3.26%, mientras el tipo de cambio ronda los 17 pesos por dólar, ambos indicadores dentro de los parámetros esperados.

La situación fue distinta antes de 1993. La primera Ley del Banco de México otorgaba al presidente en turno el poder de nombrar y remover discrecionalmente a la mayoría de los integrantes del Consejo de Administración, incluido el director general. Esto convertía a la institución en una dependencia gubernamental más que en un organismo técnico.
CONTEXTO
En 1938 se eliminaron algunos límites para emitir billetes y otorgar financiamiento al gobierno, lo que amplió el uso político de los recursos del banco central. Las administraciones federales posteriores aprovecharon esta apertura.

La crisis de 1982, durante el sexenio de José López Portillo, profundizó el problema. La caída de los precios del petróleo y el endeudamiento gubernamental generaron una de las crisis económicas más severas del país. En ese , la administración federal aumentó su control sobre la institución y expandió el
EN PERSPECTIVA
En 1985, el gobierno de Miguel de la Madrid estableció un régimen más claro para el financiamiento del banco central al gobierno, pero no fijó un límite definitivo. Durante la década de los 80, la economía mexicana combinó bajo crecimiento con inflación anual superior al 100%, lo que erosionó el poder adquisitivo de millones de personas.

Fue hasta 1993 cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari impulsó reformas constitucionales que otorgaron autonomía plena a la institución. Este cambio permitió que el organismo ejerciera sus funciones con independencia de los ciclos políticos.
La autonomía de 1993 representa la división más clara en la historia de la institución: de un periodo de subordinación gubernamental que provocó devaluaciones y crisis inflacionarias, a un marco de operación técnica con metas de inflación como referente central.
Etiquetas: Banco de México, autonomía, inflación, política monetaria, crisis económica 1982, peso mexicano, Nacional · Economía cotidiana
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