En #NuevoLaredo, la ciudad por excelencia del transporte por carretera en #México, ha surgido una especie de mini industria de clases de inglés para conductores. Todo esto porque el gobierno de #DonaldTrump decidió que la #seguridad vial en la frontera ya no podía pasar desapercibida… y el #inglés se volvió la estrella del drama. 📚

¿El problema? Que muchos camioneros mexicanos no dominan el idioma, y las sanciones comenzaron a llover: desde retirar a un conductor de la carretera hasta suspender visados de trabajo. En 2025, según el Departamento de Transporte de EE. UU., se registraron más de 5,000 infracciones por falta de inglés, un salto gigante comparado con las 240 del año anterior.
Luis Alberto Alvarado Machado, de 36 años, lleva 14 años haciendo entregas en EE. UU., pero admite que tuvo que apuntarse a las clases para no quedarse fuera de servicio. “Si no podemos manejar, se acaba todo”, dijo preocupado. Y no es para menos: si un conductor es declarado fuera de servicio más allá de la frontera, no podrá volver a conducir hasta cumplir la norma.

La presión se intensificó cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, congeló todos los nuevos visados para camioneros extranjeros, aduciendo riesgos para la seguridad y afectación a los trabajadores estadounidenses. Aun así, las autoridades mexicanas aseguran que los camioneros usan visados contemplados en los acuerdos comerciales, así que no hay alarma máxima.
Pero las empresas mexicanas no se quedaron de brazos cruzados. Israel Delgado Vallejo, dueño de una compañía en Tijuana, lo resumió así: “Esta regla nos pone en una circunstancia de emergencia, pero estamos a favor de la seguridad vial y creemos que es necesario”.
Y es que el transporte entre México y EE. UU. es monstruoso: el año pasado, 5.9 millones de camiones cruzaron la frontera, más de 16,000 diarios. La mitad solo por Laredo, Texas, lo que explica por qué Nuevo Laredo siente tanto el impacto de la nueva norma.
Las clases de inglés intensivo para camioneros se volvieron la nueva rutina sabatina. Durante cinco horas, los conductores practican pronunciación, vocabulario de camiones y simulacros de interacción con inspectores estadounidenses. En un escenario, los conductores deben reaccionar ante un “funcionario” que les pide documentos o señales de advertencia en el camión. José Gómez, de 43 años, admite que titubeó y volvió al español: “Imagínate tener a un oficial en frente”.

Antes, muchos dependían de aplicaciones de traducción, señas o el español del funcionario para poder cruzar. Ahora, cada parada de tráfico o control es un examen potencial de inglés. Incluso, algunos estados como Texas y Nuevo México son más estrictos que otros.
Jair Martínez, de 49 años, confesó que cuando cruzó a Texas hace dos meses, se trabó por los nervios y la presión de ver que compañeros habían sido devueltos por la misma razón. Por eso decidió pagar los 80 dólares de su curso por su cuenta: “Son sus reglas y hay que acatarlas”, explicó.
Algunos camioneros con más inglés también encontraron útil la capacitación, sobre todo por diferencias de acento y velocidad de habla en estados como Misisipi o Michigan. Jorge Flores, de 43 años, lo resumió: “En algunos lugares te cuesta entender, y si quieres entregar sin problemas, hay que practicar”.

Incluso las empresas más grandes, como TNL Express, contrataron profesores locales para mantener a todos sus conductores al día. Alvarado Machado admite que nunca había tenido un accidente, pero que la formación le da seguridad y le permite cumplir con las normas al mismo tiempo.
“La medida la aplaudo”, dijo Juan Manuel Talamas, de Ciudad Juárez, “pero lo que no se hizo durante muchísimos años, no se puede hacer de un día para otro”.
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