El abogado Jesús González Schmal, representante de Mario Aburto, afirmó que la reciente captura de Jorge Antonio Sánchez, exagente del extinto Cisen, confirma la existencia de una conspiración detrás del asesinato de Luis Donaldo Colosio ocurrido en 1994. Según el defensor, Aburto no realizó ninguno de los disparos que acabaron con la vida del entonces candidato presidencial, lo que reabre uno de los casos más polémicos y oscuros de la política mexicana.

En entrevista, González Schmal calificó la detención de Sánchez como un paso clave para conocer la verdad sobre el magnicidio en Lomas Taurinas, Tijuana. Aseguró que el exagente formó parte de la estructura que coordinó el ataque y que incluso “dirigió la conspiración” aquel 23 de marzo. Recordó además que, de acuerdo con el testimonio de Aburto, hubo dos disparos, uno de ellos realizado por un sicario apodado El Ruco, asesinado al día siguiente en circunstancias sospechosas.
El abogado insistió en que la detención del exfuncionario del Cisen no debe verse como una maniobra política del gobierno para desviar la atención de otros problemas, como la crisis de seguridad en Michoacán o el asesinato del alcalde de Uruapan. A su juicio, el arresto de Sánchez Ortega puede abrir finalmente “un horizonte de conocimiento” sobre un crimen que marcó a toda una generación y que sigue rodeado de inconsistencias judiciales.
La Fiscalía General de la República informó que Jorge Antonio Sánchez fue detenido en Tijuana el pasado 8 de noviembre, en una vivienda ubicada en la colonia Los Reyes. No es la primera vez que su nombre aparece en el expediente: el mismo día del asesinato, en 1994, fue retenido tras dar positivo a la prueba de rodizonato de sodio, que detecta residuos de pólvora, y portar una prenda con manchas de sangre. Sin embargo, fue liberado por falta de pruebas.
Treinta y un años después, su caso ha sido reactivado por la FGR, que sostiene que existen nuevos elementos para vincularlo con el crimen. Un juez federal, no obstante, habría suspendido temporalmente la orden de aprehensión al considerar que aún no se presentaban pruebas concluyentes.
Para González Schmal, el encarcelamiento de Aburto ha sido una injusticia prolongada. “A pesar de que pudo haber recuperado su libertad, sigue preso y su familia sufre un calvario”, señaló. La detención de Sánchez reaviva un expediente que nunca cerró del todo y que vuelve a poner bajo la lupa el papel del Estado, sus instituciones de inteligencia y la opacidad con la que se manejaron las investigaciones del asesinato de Luis Donaldo Colosio.
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