Maria Riva, actriz, escritora y única hija de la legendaria Marlene Dietrich, falleció a los 100 años en Gila, Nuevo México, según confirmó su hijo Peter. Vivía ahí desde hacía un año y medio, disfrutando de una vejez tranquila, lejos de los reflectores que marcaron toda su infancia.

Nacida en Berlín en 1924, Maria Elizabeth Sieber creció en medio del caos y la excentricidad de la fama de su madre. Su padre, Rudolph Sieber, era ayudante de dirección y conoció a Dietrich cuando la contrató como extra; se casaron en 1923. Poco después, la carrera de Marlene despegó y la pequeña Maria pasó gran parte de su niñez entre los sets de Paramount Pictures en Hollywood, aprendiendo a vivir bajo el brillo —y la sombra— de una estrella mundial.
Dietrich, que veía el inglés como un idioma vulgar, jamás permitió que su hija fuera a la escuela. Quería tenerla siempre cerca, como su “asistente personal”. Tanto así que el diseñador de vestuario le hizo un uniforme especial y le dio el título de “asistente de Miss Marlene”.
La niña aprendió palabras como makeup y wardrobe department de Josef von Sternberg, el famoso director vienés que fue amante y mentor de Dietrich, y quien la llevó al estrellato con El ángel azul (1930).
Pero detrás del glamour, la vida familiar era todo menos normal. El padre de Maria vivía en París con su amante rusa, Tami, quien resultó ser la figura más cariñosa para la niña. “Mi madre era la reina, mi padre su mayordomo y yo su dama de compañía”, contó Riva en una entrevista en 1994.
Su círculo de “amigos” incluía a Brian Aherne, Gary Cooper, Douglas Fairbanks Jr. y Mercedes de Acosta, entre muchos otros amantes de Dietrich. Maria aprendió desde muy joven a guardar silencio y fingir que todos eran simples visitas.

En su adolescencia, la realidad fue aún más dura: una institutriz la abusó durante un año, lo que la llevó al alcoholismo y a pensamientos suicidas. Sin embargo, logró salir adelante tras leer La personalidad neurótica de nuestro tiempo de la psicoanalista Karen Horney, libro que, según ella, “le salvó la vida”.
Más tarde se mudó a Nueva York, dejó la bebida y se dedicó a la actuación, apareciendo en más de 500 producciones televisivas y obras de teatro bajo contrato con la CBS. En 1947 se casó con William Riva, escenógrafo, con quien tuvo cuatro hijos.
Aunque Marlene desaprobaba el matrimonio, seguía rondando la casa de los Riva. Cuando la revista Life la puso en portada en 1948 como “La abuela más glamurosa”, Dietrich se enfadó: tenía 51 años, pero decía tener 35. “¿Qué se sentirá tener una madre que nadie conoce?”, escribió Maria tiempo después.
En 1993, un año después de la muerte de Dietrich, Maria publicó la biografía Marlene Dietrich, donde reveló el alto costo de la fama y la compleja relación entre ambas. La crítica la describió como “el acto definitivo de desmitificación”.

“No se le debe permitir al poder triunfar todo el tiempo”, dijo Riva en una entrevista con Diane Sawyer. “No porque alguien sea bello o famoso debe ser perdonado por todo”.
Maria Riva deja un legado de honestidad, talento y valentía. Además de su hijo Peter, le sobreviven Paul y David, ocho nietos y tres bisnietos. Su esposo William murió en 1999 y su hijo mayor, Michael, en 2012.
✨ Su historia fue, literalmente, el otro lado del mito.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo