La Ciudad de México y el Estado de México se detuvieron a las 11 de la mañana en punto de este miércoles 18 de febrero cuando 13 mil 900 altavoces activaron simultáneamente la alerta sísmica como parte del primer simulacro regional de 2026. El ejercicio se basó en la hipótesis de un terremoto de magnitud 7.2 con epicentro a 11 kilómetros al sur de Pinotepa Nacional, en la costa de Oaxaca.

El operativo puso a prueba los protocolos de evacuación, comunicación y primeros auxilios en una zona donde millones de personas se desplazan diariamente entre ambas entidades. Además de los altavoces distribuidos en más de 14 mil puntos, se enviaron mensajes de alerta a teléfonos celulares, una herramienta que la Coordinación Nacional de Protección Civil busca optimizar para garantizar su efectividad.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, había subrayado semanas antes la necesidad de mantener frescos los protocolos de actuación en una ciudad con alta actividad sísmica. El simulacro evaluó tanto los tiempos de reacción ciudadana como la coordinación entre las instituciones de seguridad y protección civil de ambas entidades federativas.
En oficinas, escuelas y centros comerciales, los protocolos de desalojo se activaron con relativa normalidad. Elementos de bomberos, paramédicos, protección civil y más de 130 brigadistas participaron en demostraciones de capacidad de rescate, incluyendo la extracción simulada de personas atrapadas en vehículos.
La Coordinación Nacional de Protección Civil confirmó que restan dos simulacros nacionales en 2026, uno programado para finales de mayo y el tradicional del 19 de septiembre. Para esos ejercicios, la alerta sonará en ocho estados a través de 14 mil 191 altavoces y se enviarán mensajes a más de 105 millones de teléfonos celulares.
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