En Hidalgo, la mayoría de las mujeres que hoy están privadas de su libertad en los Centros de Reinserción Social (Cereso) se dedicaban al hogar antes de ser recluidas, dejando a sus hijos al cuidado de familiares. Pero no todas: algunas trabajaban en comercio informal, servicios o incluso contaban con estudios técnicos y universitarios.

Según el Informe Anual de Centros de Reinserción Social y de Internamiento para Adolescentes de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), las edades de las reclusas oscilan entre los 20 y 65 años y provienen de distintos puntos del estado, e incluso de otros lugares como Puebla, Ciudad de México, Baja California Sur, Tlaxcala y Veracruz.
En el Cereso de Actopan, por ejemplo, las mujeres tenían entre 20 y 47 años y provenían de Actopan, Ixmiquilpan, Estado de México, Puebla, Ciudad de México y Baja California Sur. Sus ocupaciones antes de ser recluidas iban desde labores domésticas hasta empleo en comercio, belleza y floristería. En cuanto a escolaridad, el 12.5% había completado primaria, el 62.5% secundaria y el 25% preparatoria. Sobre su situación jurídica, algunas estaban en audiencia inicial (12.5%), otras en intermedia (25%) y un 25% ya contaba con sentencia.
En Apan, cinco mujeres provenientes de Apan, Calpulalpan, Tlaxcala y Tepeapulco también reportaron ocupaciones diversas: amas de casa, trabajadoras en belleza, cajeras en tiendas de autoservicio y con estudios técnicos o laborales. La mayoría aún esperaba sentencia, mientras que el resto ya estaba sentenciada.
La Huasteca Hidalguense (Jaltocán) alberga mujeres que antes de su detención se dedicaban a comercio y servicios: comercio informal, docencia, salud y administración. Ahí, el 62% ya tiene sentencia, mientras que el 37.5% sigue esperando resolución. La mayoría cuenta con estudios universitarios o educación media superior.
En Huichapan, las edades de las reclusas van de 21 a 60 años y provienen de Huichapan, Nopala, Ixmiquilpan, Tula, Xochitepec y Veracruz. Sus trabajos previos son variados: 28.5% amas de casa, otro 28.5% cocineras, 14.2% empleadas, estilistas y comerciantes de postres.
En Ixmiquilpan, las mujeres tenían entre 27 y 65 años, dedicándose al hogar, comercio informal, servicios y actividades de campo, con un nivel educativo medio: la mitad con preparatoria, seguidas de secundaria y primaria.
En otros Ceresos, las ocupaciones también fueron variadas:
- Molango: amas de casa, comercio y costura o artesanías, con mayoría de preparatoria y secundaria, y algunas con estudios universitarios.
- Pachuca: 107 mujeres, entre 20 y más de 50 años, con labores de hogar, comercio informal, cocina, costura, enfermería y trabajos operativos.
- Tenango de Doria: actividades domésticas, medicina y oficios como costura o bordado.
- Tula: labores domésticas, comercio y oficios como bordado, costura y amigurumi.
- Tulancingo: amas de casa, trabajadoras domésticas, comerciantes, costura, bordados, limpia parabrisas, ferias, transporte y atención al cliente o recursos humanos.
En todos los casos, las mujeres tuvieron que dejar sus responsabilidades familiares, y sus historias muestran un amplio espectro de ocupaciones y niveles educativos antes de entrar a los Ceresos de Hidalgo.
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