¿Sabías que hay un grupo de activistas que no solo lucha en las calles, sino que también se avienta al ruedo legal para defender a los #animales? Así es #AnimaNaturalis, una organización con 20 años de historia que se ha vuelto una voz muy fuerte en #Iberoamérica, y que además impulsa a mujeres líderes dentro del #MovimientoAnimalista.

Todo empezó en 2003, allá en Barcelona, España, y llegó a México en 2007 gracias a una mexicana que vivía allá y decidió traer el proyecto a casa. Lo curioso es que al principio solo traducían artículos importantes sobre ética animal, porque antes casi todo estaba en inglés. Ese esfuerzo fue el primer paso para formar un movimiento que hoy cuestiona cómo tratamos a los animales en consumo, entretenimiento y más.
En México, Anima Naturalis arrancó difundiendo el veganismo y organizando protestas en embajadas y ferias para crear conciencia. ¿Recuerdas la campaña por la osa Yupik en Morelia o cuando se prohibieron los delfinarios en CDMX? Esos fueron parte de sus logros. Pero pronto se dieron cuenta de que sin leyes que protegieran a los animales, sus esfuerzos chocaban contra un muro.
Fue ahí cuando se enfocaron en la incidencia legal, luchando para que el maltrato animal se reconociera en los códigos penales, empezando en la Ciudad de México y luego expandiéndose a más estados. Un caso que movió masas fue el de un perrito llamado “Callejerito”, cuya muerte brutal convocó a más de 300 mil personas en manifestaciones.
Con el tiempo, esta organización pasó del activismo de calle a estrategias más profesionales y judiciales. Ahora, su principal herramienta son los litigios estratégicos, combatiendo en tribunales, y no solo en protestas. Durante la pandemia, aunque bajaron las acciones presenciales, aprovecharon para investigar el abandono de casi 900 animales decomisados que nadie sabía dónde estaban.
Claro, esta lucha no está exenta de riesgos, no solo físicos o políticos, sino también sociales. Cuando cuestionas tradiciones como las peleas de gallos o los circos con animales, la resistencia es fuerte y a veces llegan hasta amenazas. Pero la campaña para prohibir animales en circos se replicó en varios estados y ahora buscan que la ley federal la respalde con apoyo de artistas y figuras públicas.
Un gran foco actual está en las corridas de toros, que ahora ya no son tema de gustos o pasiones, sino de legalidad: son inconstitucionales e ilegales, y Anima Naturalis está ganando juicios clave. El verdadero reto ahora es que las autoridades hagan su chamba y no ignoren estas sentencias.
En el futuro, la organización espera que se creen juzgados especializados para los delitos ambientales y contra los animales, algo que consideran fundamental dada la complejidad de estos casos. También señalan que México aún no aplica completamente el Acuerdo de Escazú, que es clave para garantizar justicia ambiental.
Para Anima Naturalis, el sueño más grande es que su trabajo ya no sea necesario, porque eso significaría que los animales ya no sufren. Como dice una de sus fundadoras, Leonora Esquivel: “Que no exista Anima Naturalis ni ninguna organización animalista porque ya no haya sufrimiento”.
Así que, mientras sigan en la pelea, esta organización profesional, ética y con mucha garra seguirá haciendo ruido en las calles y en los tribunales, luchando para que los animales dejen de ser vistos como objetos y se reconozcan como seres sintientes con derechos.
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