La capital de Ucrania amaneció en modo emergencia luego de una ola masiva de ataques con drones y misiles rusos que dejó a cientos de miles de hogares sin electricidad en la región de Kyiv, justo cuando el termómetro se desploma muy por debajo de cero.

El presidente Volodymyr Zelensky confirmó que Rusia lanzó más de 300 drones, además de 18 misiles balísticos y siete misiles de crucero, impactando ocho regiones del país, incluida la capital. El blanco principal, una vez más, fue la infraestructura energética: plantas de generación y subestaciones eléctricas.
En respuesta al apagón, el Gobierno ucraniano activó puntos de ayuda humanitaria en Kyiv, con tiendas de campaña donde la gente puede entrar en calor, cargar celulares, tomar bebidas calientes y recibir apoyo psicológico mientras dura la crisis.
El alcalde de la ciudad, Vitaliy Klitschko, advirtió que alrededor de 500 edificios de gran altura se quedaron sin calefacción y que hay una escasez crítica de electricidad, incluso para servicios esenciales.

El escenario se agrava por el clima: para este martes se espera nieve y una temperatura máxima de -10 grados Celsius, lo que ha convertido los cortes de energía en una amenaza directa para la población.
“La situación en la región de Kyiv no es fácil. Cientos de miles de familias siguen sin luz”, dijo Zelensky, al señalar que los ataques buscan debilitar al país en pleno invierno, una estrategia que Rusia ha repetido desde el inicio de la invasión en 2022.
El impacto se siente en los hogares. Kateryna Serzhan, de 36 años, relató que su familia solo tuvo electricidad una hora y media en todo el día.
“Las luces se prendieron 15 minutos y ya no regresaron. Los calentadores casi no sirven”, contó. “Estamos usando ropa térmica. Nunca imaginé vivir algo así en el siglo XXI”.
La historia se repite en las calles. Halyna Prokofieva, de 71 años, explicó que lleva más de un día sin luz ni calefacción y que el transporte eléctrico fue suspendido en la mitad de la ciudad.
“Pensé ir al teatro para entrar en calor, pero dicen que tampoco hay calefacción”, lamentó.
Además del colapso energético, cuatro personas murieron en un ataque con misiles contra una terminal de correos en la región de Járkiv, mientras que en Zaporiyia dos trabajadoras del sector eléctrico resultaron heridas tras otro bombardeo, informó el Ministerio de Energía.
El comandante en jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Syrskyi, aseguró que el frente “sigue siendo difícil” y acusó a Rusia de usar el frío extremo como arma de presión y terror contra la población civil.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso reconoció un ataque masivo contra infraestructura energética, al asegurar que fue en respuesta a ofensivas ucranianas contra objetivos civiles en Rusia.
Incluso del lado ruso hay tensión: el gobernador de Bélgorod, Vyacheslav Gladkov, advirtió que podrían evacuar a la población si empeora el suministro eléctrico, luego de un ataque ucraniano que dejó a unas 600 mil personas sin luz.
👉 El invierno avanza, los ataques continúan y la energía se vuelve un arma más en esta guerra que no da tregua.
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