AT&T cerró septiembre de 2025 con señales de recuperación en México, registrando tres indicadores positivos que muestran un avance hacia la estabilidad financiera tras una década de pérdidas. Sin embargo, el panorama económico nacional y los altos costos del espectro complican su participación en la próxima licitación de frecuencias 5G.

Durante el trimestre de verano, la compañía incrementó sus ingresos totales en 7% y su negocio de pospago creció 14%. Su margen Ebitda, indicador clave de rentabilidad operativa, aumentó 10.97% interanual para ubicarse en 18.2%, su mejor desempeño desde 2023. A pesar de este repunte, la directiva analiza con cautela si vale la pena comprometer su reciente estabilidad en un proceso de subasta marcado por incertidumbre económica y regulatoria.
El entorno macroeconómico no favorece grandes inversiones. La actividad productiva mexicana se contrajo 0.6% anual en septiembre y 1.2% en julio, lo que apunta a un freno en el PIB durante el tercer trimestre. Este panorama genera desconfianza en el sector, que enfrenta precios elevados por el espectro radioeléctrico y una baja rentabilidad frente a la alta carga fiscal impuesta por el gobierno federal.
A nivel acumulado, el margen Ebitda de AT&T alcanza 19%, pero los ingresos por servicios cayeron 3% y las ventas de equipos 0.6%, lo que representa un descenso total del 2.1% respecto al año anterior. Aunque en el tercer trimestre logró facturar 1,095 millones de dólares, los analistas advierten que la rentabilidad sigue siendo frágil. Según expertos del sector, la empresa genera apenas dos centavos de ganancia por cada dólar invertido, lo que limita su margen para asumir riesgos en nuevas inversiones.
José Otero, especialista en telecomunicaciones, considera improbable que AT&T participe en la licitación, debido a que los altos derechos del espectro continúan siendo un obstáculo. Coincide con Elena Estavillo, directora de Centro-i, quien señala que, aunque la nueva ley de telecomunicaciones contempla descuentos a cambio de ampliar cobertura en zonas rurales, esas condiciones beneficiarían principalmente a operadores pequeños.
Actualmente, AT&T opera con bandas de 2.5 y 3.5 GHz para servicios 5G, y aunque ha mostrado interés en los 600 MHz, la carga tributaria impuesta por el Estado —equivalente al 16% de su facturación anual— representa un freno evidente. La empresa cuenta con suficiente espectro para mantener su crecimiento a mediano plazo, pero las condiciones regulatorias actuales siguen siendo un fuerte desincentivo para expandir su inversión en México.
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