Tras un 2025 marcado por cautela y un mercado más contenido, la banca comercial estima que en 2026 habrá un crecimiento moderado de entre 3 y 6% en el número y monto de los créditos hipotecarios, en un entorno todavía presionado por tasas de interés elevadas, precios de vivienda al alza y una oferta limitada que no alcanza para cubrir la demanda.

Al cierre de 2025, los bancos habrían colocado cerca de 114,000 créditos para vivienda por un monto aproximado de 275,000 millones de pesos. Aunque el volumen de financiamientos fue menor que en otros años, el mercado se sostuvo gracias al incremento constante del precio de los inmuebles, lo que elevó los montos promedio y maquilló la contracción real.
Para 2026, el consenso dentro del sistema financiero apunta a una expansión gradual, respaldada por los recortes a la tasa de referencia del Banco de México. Enrique Margain, director ejecutivo de Crédito Hipotecario en Mifel, afirmó que el impacto de menores tasas en la demanda de hipotecas será paulatino, advirtiendo que el mercado seguirá cauteloso y sin un repunte explosivo.
El fenómeno más evidente, sin embargo, es que el crédito crece mientras la vivienda se vuelve cada vez más inaccesible. En 2021, la banca otorgó alrededor de 153,000 créditos hipotecarios por un monto de 268,000 millones de pesos, con un ticket promedio de 1.7 millones. Para 2025, aunque se concedieron menos financiamientos, el monto promedio subió a 2.4 millones de pesos, un salto de 41% empujado por la escalada del precio de las casas.
Margain advirtió que el valor de la vivienda está creciendo por encima de los ingresos, lo cual obliga a los compradores a tardar más en juntar el enganche, prolongando la posibilidad de compra para quienes están en edad productiva. En otras palabras, el crédito existe, pero cada vez llega a menos personas, mientras miles quedan atrapados entre rentas altas y precios inalcanzables.
Desde Santander, Borja Serrats, director ejecutivo de Crédito a Particulares, sostuvo que la demanda por vivienda se mantiene firme, pero la oferta no alcanza, lo que ha impulsado aumentos de precios por encima incluso de la inflación. Además, señaló que la incertidumbre económica y política global influye en las decisiones, pues adquirir una casa es la inversión más grande para millones de familias y no se toma a la ligera en un contexto de señales mixtas.
Serrats insistió en que los precios seguirán subiendo, por lo que el mejor momento para comprar siempre es ahora, porque esperar solo encarece la vivienda. Sin embargo, esta visión choca con una realidad evidente: la mayoría no compra cuando quiere, sino cuando puede, y hoy el acceso a vivienda depende más del ingreso, estabilidad laboral y capacidad de ahorro que de la narrativa optimista del sistema bancario.
En paralelo, las tasas de interés serán el factor decisivo para el comportamiento del crédito en 2026. Norma Villalobos, directora de producto en Banorte, explicó que los bancos han sido prudentes al trasladar las reducciones de Banxico al consumidor final. Actualmente las tasas hipotecarias están entre 9 y 11.50%, por encima del 8% observado en años previos, y aunque se consideran accesibles en el entorno actual, siguen siendo un freno para la colocación masiva.
Villalobos detalló que Banorte ajustó sus tasas recientemente y maneja ofertas de 9.15 a 11.15%, esperando que durante 2026 se empiece a ver más claramente el efecto de los recortes en la colocación de hipotecas. Además, subrayó que el avance hacia una inflación anual de 3% será clave para liberar más crédito, aunque el objetivo luce más como aspiración técnica que como garantía inmediata para el bolsillo de los mexicanos.
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