El Banco de México redujo su tasa de interés de referencia a 7.25%, con un recorte de 25 puntos base aprobado por mayoría en la Junta de Gobierno. Esta decisión marca el penúltimo anuncio monetario del año y acumula 400 puntos base de disminución desde marzo de 2024, cuando comenzó el ciclo de flexibilización, aunque no estuvo exenta de desacuerdos internos, como el voto en contra del subgobernador Jonathan Heath.

El ajuste ocurre en un entorno económico complicado, con una ligera depreciación del peso, señales de contracción en la actividad económica del tercer trimestre y tensiones comerciales globales que continúan alimentando la incertidumbre. A pesar de estas condiciones, el banco central sugirió que aún podría venir otro recorte, aunque con un tono más cauteloso, lo que indicaría una posible pausa en 2026.
Analistas de instituciones como Bank of America y BNP Paribas destacaron que el lenguaje usado por Banxico sugiere una flexibilización monetaria más moderada. Coincidieron en que el banco no ha cerrado la puerta a nuevos ajustes, pero ahora prioriza la estabilidad ante posibles presiones inflacionarias derivadas del aumento de impuestos a bebidas azucaradas, tabaco y nuevos aranceles.
La discusión dentro de la Junta también reveló posturas encontradas sobre los niveles de inflación. Mientras la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y el subgobernador Omar Mejía subrayaron la importancia de mantener la inflación general dentro del rango objetivo, Jonathan Heath reiteró su preocupación por la persistencia de precios altos en servicios, que aún superan el 4%.
Con la tasa nominal en 7.25% y la inflación esperada en 3.6%, la tasa real se ubica en torno a 3.5%, dentro del rango considerado como neutral por Banxico. Esto implica que la política monetaria ya no es restrictiva, pero tampoco claramente expansiva, dejando al banco central con margen limitado para maniobrar sin comprometer la estabilidad económica.
Este ciclo de recortes es uno de los más prolongados en la historia reciente del banco, superando los ajustes realizados entre 2019 y 2021. Sin embargo, el panorama internacional muestra señales mixtas: mientras bancos centrales como los de Canadá, Suiza y la zona euro comienzan a frenar sus recortes, otros como Japón mantienen posturas más restrictivas ante riesgos inflacionarios.
Banxico enfrentará en los próximos meses el desafío de equilibrar crecimiento económico y estabilidad de precios, en un contexto donde decisiones fiscales y posibles shocks externos podrían alterar su trayectoria. El reto será evitar que la inflación regrese mientras el país intenta recuperar ritmo económico sin sacrificar la confianza de los mercados.
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