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Bomberos mexicanos, expertos en rescates en la frontera, se rifaron ayudando en las inundaciones históricas de Texas. 🌊🔥

Para los bomberos de Ciudad Acuña, en México, ya no es raro sacar cadáveres de migrantes y sus hijos del peligroso río Grande, justo en la frontera con Estados Unidos. Ese entrenamiento, con técnicas súper especiales como meter un tubo de PVC en montones de escombros para detectar el olor de cuerpos en descomposición, les vino perfecto para enfrentar las brutales inundaciones del 4 de julio en el centro de Texas, a la orilla del río Guadalupe.

Cristopher Herrera y Jorge Fuentes, parte de la Fundación 911, un grupo de rescate mexicano, fueron de los primeros en lanzarse a ayudar. Este grupo está muy entrenado para buscar y rescatar personas en el río Grande, que muchos migrantes de Centroamérica y Sudamérica cruzan con la esperanza de empezar de nuevo en Estados Unidos. Aunque la situación migratoria en EUA está bien complicada con vuelos de deportación y redadas, para ellos la prioridad es otra:

“Aquí no hay política ni fronteras, solo personas ayudando a personas. Cuando están de por medio vidas humanas, eso es lo único que importa”, dijo Fuentes.

El 4 de julio, Herrera estaba libre, pero al enterarse de la gravedad de la inundación en Texas, su equipo del Departamento de Bomberos de Ciudad Acuña se activó en segundos para organizar la ayuda. Apenas un mes antes habían entrenado con los bomberos voluntarios de Mountain Home, Texas, y esa conexión fue clave para coordinarse rápido. Aunque pudieron entrar legalmente, tres bomberos necesitaban permisos especiales para trabajar como ayuda humanitaria.

En menos de 48 horas ya estaban en Texas, trabajando en equipo con Fundación 911 y el Departamento de Bomberos de Acuña. Pero esta vez el reto fue otro: en vez de lidiar con el río Grande, tuvieron que navegar entre casas destruidas, autos volcados y toneladas de escombros dejados por la furia del río Guadalupe.

La Fundación 911, que no busca lucro y ayuda a equipar bomberos en México con donativos, encontró un nuevo desafío: las inundaciones dejaron al menos 136 personas muertas en el centro de Texas, incluyendo niñas del campamento Mystic, un lugar trágico donde las lluvias caídas en una sola noche fueron equivalentes a toda una temporada.

“El río Guadalupe no es cualquier río —dijo Herrera—, había árboles, carros, casas enteras arrastradas por la corriente. Fue una búsqueda y limpieza brutal.” El equipo trabajó mano a mano con Mountain Home durante seis días para rastrear señales de vida y luego concentrarse en recuperar cuerpos. Además, usaron la técnica del tubo de PVC para olfatear entre los escombros.

El caso del campamento Mystic tocó muy de cerca a Fuentes, padre de dos hijos. “Si fuera mi niña, no pararía hasta encontrarla,” confesó. Para él y todo el equipo, esta misión fue más que trabajo, fue algo personal.

La comunidad latina del condado de Kerr recibió a los bomberos mexicanos con muchísima calidez: casas para dormir, comida, baños, ¡hasta cortes de cabello y masajes para aliviar el estrés! La gente agradecía su presencia y apoyo, algo que Herrera recordó con cariño.

El lazo entre los bomberos mexicanos y sus colegas de Texas se fortaleció, con intercambio de técnicas y mucha camaradería. “En cualquier estación de bomberos de Estados Unidos siempre te abren las puertas con los brazos abiertos. Esa vocación de servir une a todos,” aseguró Herrera.

Esta experiencia, marcada por el dolor pero también por la solidaridad, mostró que cuando las emergencias llaman, ni fronteras ni diferencias importan, solo las ganas de ayudar y salvar vidas. 🚒❤️

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Autor Redacción Amaneciendo

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