Carlos Slim acudió este lunes a Palacio Nacional para sostener una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, un encuentro que se prolongó por casi tres horas y del cual ninguno de los dos ofreció comentarios. La discreción que rodeó la visita alimentó dudas sobre los temas abordados, especialmente en un contexto donde las decisiones económicas del gobierno han generado incertidumbre entre el sector empresarial.

El presidente de Grupo Carso arribó al recinto histórico alrededor de las dos de la tarde, mientras en el exterior se mantenía un operativo de seguridad inusualmente amplio desplegado desde primeras horas del día por la policía capitalina. Las altas vallas metálicas que cercaron las inmediaciones del Zócalo dieron un tono más rígido a la reunión, reforzando la percepción de distancia entre el gobierno de Morena y la ciudadanía en espacios tradicionalmente abiertos.
A diferencia de encuentros previos, Slim llegó escoltado por tres camionetas de seguridad que acompañaron su vehículo, un hecho que llamó la atención por el nivel de protección implementado. El empresario salió del recinto sin ofrecer declaraciones y sin que la Presidencia informara sobre el contenido o los acuerdos de la reunión, lo que incrementó las especulaciones sobre las razones de su visita.
El mutismo oficial contrastó con el contexto actual, en el que múltiples sectores productivos han manifestado preocupación por decisiones recientes del gobierno federal. La falta de transparencia en torno a este encuentro refuerza la narrativa de que la administración de Sheinbaum mantiene un manejo hermético de sus relaciones con figuras clave del sector privado, en un momento en el que la confianza empresarial es un tema central para el desarrollo económico del país.
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