El precio mundial de la carne alcanzó un máximo histórico en septiembre, impulsado por una oferta limitada y una demanda global que no da tregua. Según la FAO, que monitorea los precios internacionales de alimentos, la carne ha subido casi 10% en lo que va del año, marcando niveles que no se veían desde hace más de 30 años.

El incremento fue más fuerte en carne de res y cordero, mientras que los precios del cerdo y aves se mantuvieron casi estables. Esto se debe, explica Monika Tothova, economista senior de la FAO, a la escasez en algunos de los principales países productores y a que los compradores internacionales han estado acumulando carne para protegerse de los vaivenes del mercado.
A esto se suman factores como brotes de enfermedades animales, tensiones comerciales y fenómenos climáticos extremos, que han afectado toda la cadena de producción. La sequía y otros eventos meteorológicos también han jugado un papel importante en la subida de precios. 🌦️
El precio de la carne de res se ha disparado no solo por la escasez en Brasil y Estados Unidos, sino también por el alto costo de los alimentos para el ganado, la energía, transporte y mano de obra, así como tasas de interés elevadas que encarecen el financiamiento a los productores.
Según Andrés Oyhenard, de la consultora Tardáguila Agromercados, en EE.UU. el stock de vacuno es el menor en 70 años, y los ganaderos están reteniendo animales para recomponer el inventario, un proceso que podría tardar hasta mediados de 2027. Brasil, por su parte, también está reteniendo ganado para incentivar la cría futura, aunque los precios altos siguen incentivando la faena.

El resultado global ha sido impresionante: el precio de un novillo subió 54% en la UE, 33% en EE.UU., 26% en Brasil y 17% en México en comparación con el año pasado, según el World Beef Report. Aunque esto no significa que la carne que llega al consumidor haya subido igual, ya que intervienen factores como impuestos, transporte y competencia entre procesadores y tiendas.
🧁🥛 ¿Y el azúcar y los lácteos? Todo lo contrario.
Mientras la carne se disparaba, los precios del azúcar y los productos lácteos bajaron en septiembre, ayudando a que el Índice de Precios de Alimentos de la FAO se mantuviera en 128,8 puntos, un 20% menos que el récord de marzo de 2022.

El azúcar cayó 21% respecto al año pasado, su nivel más bajo desde marzo de 2021, gracias a una cosecha mayor a la esperada en Brasil y buenas perspectivas de producción en India y Tailandia.
Los lácteos registraron su tercer descenso mensual consecutivo, con bajas en mantequilla, leche en polvo y leche entera en polvo, mientras que el queso solo bajó ligeramente.
En otros rubros, los cereales (trigo, maíz, arroz) bajaron cerca de un 7% en el último año, y los aceites vegetales se mantuvieron un 18% por encima del año pasado.
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