‘#SouthPark’ siempre ha sido un desmadre: vulgar, irreverente y brutalmente #cínico. Quizá por eso, justo ahora, la serie se siente más relevante que nunca. #TreyParker y #MattStone, los creadores, dejaron claro que la libertad cuesta, y mucho: su reciente acuerdo con Paramount por 1,250 millones de dólares les dio carta blanca para decir lo que quisieran, incluyendo ataques directos al presidente Donald Trump y hasta a sus propios benefactores corporativos.

El estreno de la temporada 27, el 23 de julio, llegó justo después de que Paramount resolviera una demanda con Trump, algo que Stephen Colbert calificó como un “soborno enorme y jugoso”. En el episodio “El sermón de la montaña”, Trump es mostrado como un dictadorcito ridículo, acostado con Satanás, mientras la ciudad de South Park recurre a Jesús para que les recuerde que “Cállense todos o South Park se acabará”. Una clara advertencia sobre lo que pasa cuando nadie dice nada ante los poderosos.
El siguiente episodio no baja el nivel: el consejero escolar Mackey, despedido por recortes, se une al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. Entre redadas absurdas a programas infantiles y arrestos a ángeles latinos, Mackey termina en Mar-a-Lago, encontrando un mundo tipo Isla de la Fantasía con Trump como emperador y JD Vance como su fiel asistente. Todo es exagerado, grotesco y completamente hilarante.

Eric Cartman, por su parte, empieza a sentir que “lo woke ha muerto”: todo el mundo puede insultar y ofender libremente, y él ya no sabe qué hacer. Parker y Stone parecen jugar con la idea de que, cuando se exagera la libertad de expresión, hasta los irreverentes pueden sentirse incómodos. Es la sátira llevada al extremo: cruel, divertida y con un ojo puesto en la absurda obediencia de instituciones poderosas ante los líderes.
Lo interesante es que South Park nunca ha sido políticamente predecible: sus ataques no se reservan solo a conservadores o liberales. Su humor cínico y a veces moralista apunta a la hipocresía y la superioridad moral exagerada. Y ahora, con su capital cultural y su independencia económica, la serie se posiciona como una voz que se atreve a criticar tanto al gobierno como a los medios y universidades tradicionales, algo que en este momento se siente más necesario que nunca.

En pocas palabras, la serie nos recuerda que la libertad tiene precio, y que a veces, para ser verdaderamente libre, necesitas tener la audacia y los recursos para decir lo que otros no se atreven. Entre grotescos chistes corporativos y políticos, entre desnudos absurdos y humor oscuro, South Park sigue siendo el caos necesario que nos hace reír y pensar al mismo tiempo.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo