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Chevron vuelve a la jugada en Venezuela: ¿por qué esta luz verde de EE.UU. es una bomba para la economía? 🇻🇪.

Este jueves, #NicolásMaduro confirmó que la petrolera estadounidense #Chevron recibió luz verde del gobierno de #DonaldTrump para reactivar sus operaciones en #Venezuela. El presidente venezolano celebró que esta empresa, con más de un siglo en el país, siga firme y con ganas de trabajar “por otros 100 años sin broncas”.

Este regreso no es cualquier cosa: sucede justo después de un histórico intercambio de presos con ayuda del presidente salvadoreño, y parece mostrar que la Casa Blanca afloja un poco su postura rígida hacia el régimen de Maduro.

Según Reuters, EE.UU. está afinando nuevas autorizaciones para varias empresas que colaboran con la estatal PDVSA, incluidas firmas europeas, para que puedan operar bajo ciertas condiciones en Venezuela, que sigue bajo sanciones.

Un vocero del Departamento de Estado dejó claro a Reuters que, aunque no detallaron las licencias específicas, no permitirán que Maduro se lleve los beneficios económicos de la venta del petróleo.

En enero, Trump anunció que retiraría la licencia que “el corrupto Joe Biden le había dado a Maduro” en noviembre de 2022, que había dejado que Chevron siguiera operando. Trump justificó la medida alegando que Caracas no cumplió con las condiciones electorales ni con la aceptación rápida de migrantes venezolanos deportados desde EE.UU., a quienes calificó como “criminales violentos”.

Este cambio de rumbo es un triunfo para Maduro y para Chevron, que no estaba nada contenta con la revocación de su permiso. Además, representa un respiro para la economía venezolana, que desde principios de año anda con una inflación que no da tregua y está pegando duro a los bolsillos de la gente.

¿Por qué las sanciones pusieron a Venezuela contra la pared?

Durante su primer mandato (2017-2021), Trump aplicó varias rondas de sanciones contra Venezuela y su estatal petrolera PDVSA, buscando bloquear al gobierno de Maduro cortándole su mayor fuente de ingresos: el petróleo.

Estas sanciones se endurecieron después de que Maduro se declarara ganador en las elecciones de 2018, las cuales EE.UU. y otros países calificaron como un fraude.

El golpe fue brutal: la economía venezolana, que depende casi en su totalidad del petróleo, se desplomó casi un 80% en su PIB entre 2013 y 2022. Esto provocó un empobrecimiento masivo y una migración masiva de venezolanos hacia otras naciones.

En 2022, bajo la administración Biden, algunas sanciones se suavizaron, permitiendo a empresas estadounidenses hacer negocios limitados con PDVSA, con la esperanza de lograr garantías electorales en las elecciones presidenciales de julio pasado, que Maduro ganó, aunque varios países cuestionan ese resultado y respaldan al opositor Edmundo González Urrutia.

Chevron: la clave que mueve la economía venezolana.

La pérdida de la licencia de Chevron en febrero pasado fue un golpe duro para Maduro y, sobre todo, para la maltrecha economía del país.

De hecho, expertos económicos ven a Chevron como una pieza fundamental para la recuperación de Venezuela. Según Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica, el 85% de las divisas que entran al país provienen de la producción petrolera, y cerca del 30% de esos dólares llegan gracias a Chevron.

Además, la petrolera aporta el 40% de las divisas que se usan para financiar importaciones en el sector privado venezolano.

Estos dólares suelen regresar a la economía local a través de los bancos privados, impulsando otros sectores y manteniendo algo de oxígeno para el país.

Un pequeño repunte en la producción petrolera.

Chevron también ayudó a que Venezuela pudiera aumentar su producción petrolera, que había caído a un mínimo de 365,000 barriles diarios en 2018, hasta poco más de un millón a inicios de 2025.

Aunque esto está lejos de los 3.12 millones de barriles que se producían en 1998, antes del gobierno de Hugo Chávez, es un avance importante para el régimen.

Maduro afirmó a finales de enero que la industria petrolera ya promediaba más de un millón de barriles diarios y que esperan llegar a 1.5 millones con “esfuerzo propio y dinero propio”.

El mandatario también presumió que, pese a todo, la producción ha crecido un 12% en lo que va del año, dejando claro que “no necesitan licencias para producir”.

Datos oficiales muestran que en mayo Venezuela cerró con una producción de 1,066,000 barriles diarios, un pequeño aumento con respecto al mes anterior.

💡 Así que ya sabes, el permiso a Chevron es más que una cuestión empresarial: es un respiro para Venezuela que podría marcar un antes y un después en su crisis económica. ¡La petrolera vuelve con todo y eso la economía lo siente!

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Autor Redacción Amaneciendo

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