Hace unos años, tener más de un #hijo en #China podía dejarte endeudado hasta el cuello. Ahora, el mismo #gobierno que aplicaba esas sanciones, está rogándole a las familias que se animen a tener bebés… con subsidios que ni alcanzan para pañales.

Zane Li, por ejemplo, tenía apenas nueve años cuando llegó su hermanita y su familia fue multada con 100,000 yuanes (unos 13,900 dólares), casi el triple de lo que ganaban vendiendo pescado. Él tuvo que madurar de golpe, ayudando en la casa y en el puesto de su mamá.
Hoy, con 25 años, Zane no quiere hijos. Dice que el costo es demasiado y el futuro, incierto. Y no es el único. La generación joven en China está cada vez menos interesada en formar familias, y eso preocupa al gobierno.

La semana pasada, se anunció un subsidio de 3,600 yuanes por hijo al año (unos 500 dólares), válido para menores de tres años. Pero para muchos como Zane, esa ayuda no cambia nada. Solo criar a un hijo hasta los 18 años cuesta, en promedio, 538,000 yuanes (unos 75,000 dólares), según el Instituto de Investigación de Población YuWa. En ciudades como Shanghái o Beijing, la cifra supera el millón.
Lo irónico es que el gobierno pasó de castigar los nacimientos a subsidiarlos, pero la juventud china sigue sin confiar en el sistema. Muchos, como Gao, una joven de 27 años, crecieron escondidos por ser “el hijo extra”. Ella no quiere casarse ni ser madre: “¿Para qué traer a alguien a este mundo si no puedo ofrecerle una buena vida?”, dice.
Y mientras el gobierno mete presión, promoviendo que las mujeres vuelvan al rol de “buena esposa y madre”, muchas jóvenes no están dispuestas a renunciar a su educación, su carrera o su independencia.

Emma Zang, experta en demografía, lo resume así: “Puedes pedir bebés, pero si no cambias las condiciones reales, nadie los va a tener. Criar a un hijo parece una trampa, especialmente para las mujeres. Hasta que eso cambie, ningún subsidio va a funcionar”.
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