El famoso Museo del Louvre vivió un lunes complicado luego de que alrededor de 400 trabajadores, de un total de 2 mil 100 empleados, realizaran una huelga de un día que obligó al cierre temporal del recinto y dejó a miles de visitantes esperando afuera.

Desde temprano, los empleados bloquearon la entrada principal, la icónica pirámide, para exigir mejores salarios, más personal, una distribución adecuada de los recursos y una dirección que sí escuche a su gente. La protesta se da en medio de un ambiente tenso que arrastra el museo desde el robo de joyas de la corona ocurrido en octubre, valuadas en unos 100 millones de dólares.
Este paro no surge de la nada. De acuerdo con investigaciones oficiales, la actual y la pasada administración del museo no aplicaron recomendaciones clave de seguridad que habrían podido evitar el atraco. Además, se detectó una mala asignación del presupuesto, ya que se priorizaron remodelaciones y nuevas adquisiciones en lugar de reparaciones urgentes.
En una carta enviada la semana pasada, líderes sindicales advirtieron que los trabajadores se sienten “la última línea de defensa antes del colapso”, y acusaron a la dirección de ignorar alertas internas y minimizar la crisis. Durante la protesta, Vanessa Michaut-Valora, representante sindical y vigilante del museo, fue clara: “El robo mostró al mundo toda la disfunción que existe”.

Las investigaciones también revelaron que los guardias estaban monitoreando cámaras equivocadas durante el robo, lo que contradijo versiones previas de la presidenta del museo, Laurence des Cars, y avivó las peticiones para que deje el cargo. A esto se suman problemas estructurales: una galería fue cerrada por fallas en las vigas, y semanas después una fuga de agua dañó hasta 400 documentos de una biblioteca interna.
Para Yvan Navarro, otro dirigente sindical, el hartazgo viene de años atrás. “Es el desgaste del personal, de los edificios y de las condiciones de trabajo; eso no pasa de la noche a la mañana”, señaló.
El impacto fue directo para el público. Un promedio de 30 mil personas visita el Louvre cada día, pero este lunes muchos turistas se quedaron afuera, entre ellos Francesco Caporuscio, visitante canadiense, quien lamentó la situación: “Es nuestra primera vez en París y no sabemos cuándo volveremos”.
La huelga llega justo al inicio de una semana clave, ya que Laurence des Cars y su antecesor, Jean-Luc Martinez, comparecerán ante el Senado francés para responder por los problemas de seguridad y gestión del museo.

Entre los temas que generan más polémica está el plan “Louvre – Nuevo Renacimiento”, impulsado por Des Cars y el presidente Emmanuel Macron, que contempla una nueva entrada y una sala especial para la “Mona Lisa”. Sin embargo, auditores y sindicatos consideran que antes deberían resolverse los graves problemas de infraestructura, razón por la cual este proyecto también fue citado como uno de los detonantes de la huelga.
👀 El Louvre presume obras eternas, pero su crisis interna ya no se puede esconder… y esta vez, ni la Mona Lisa pudo salvar el día.
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