La guerra intestina dentro de Morena sumó un nuevo capítulo con el enfrentamiento público entre la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y el coordinador de los diputados federales, Ricardo Monreal. Los choques entre ambos personajes han escalado al punto de generar un clima de confrontación permanente que amenaza con fracturar al partido en uno de los estados más pequeños pero políticamente más volátiles del sureste mexicano.

A Sansores se le acumulan los frentes abiertos. Diputados de su propio partido la acusan de persecución tras negarle al congreso local un crédito por mil millones de pesos. La comunidad universitaria rechaza lo que considera injerencia estatal en la Universidad Autónoma de Campeche, y el clima político en la entidad se enrarece cada semana sin que la gobernadora dé muestras de buscar la conciliación.
Monreal, por su parte, lanzó una advertencia pública al señalar que el conflicto de Sansores con los diputados locales golpea la imagen de Morena a nivel nacional. El coordinador parlamentario sugirió que este tipo de disputas evidencian la falta de disciplina interna y pueden tener consecuencias serias para el partido en el proceso electoral de 2027.
La situación en Campeche no es un caso aislado. En Zacatecas, el senador Saúl Monreal desafía abiertamente al partido al insistir en su candidatura a la gubernatura pese a las reglas antinepotismo, y en San Luis Potosí las tensiones por la sucesión también generan fracturas. Morena enfrenta en varios frentes la misma enfermedad que prometió erradicar en los partidos tradicionales.
La acumulación de conflictos internos pone en evidencia que la disciplina partidaria que caracterizó a Morena durante la era de López Obrador se está desmoronando bajo la presidencia de Sheinbaum. El partido enfrenta el dilema de contener a sus propias figuras de poder regional o arriesgarse a llegar fragmentado a las elecciones intermedias.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo