La banda de Tecámac le está entrando con todo a la prevención de la violencia, y ahora templos, colectivos y escuelas se sumaron a la red de Puntos Violeta, convirtiéndose en un paro enorme para la comunidad.

La presidenta municipal Rosa María Wong contó que más de 260 personas —entre servidores públicos, empresarios, autoridades auxiliares, colectivos civiles y representantes de distintas religiones— ya se echaron una capacitación especial para detectar señales de violencia, saber canalizar a quien lo necesite y hasta dar primeros auxilios emocionales.
Con este paso, las organizaciones religiosas se vuelven aliadas clave, porque son espacios de confianza donde la gente llega cuando trae broncas y busca apoyo. De hecho, líderes y voluntarios de varias iglesias ya venían chambeando desde hace años en temas de acompañamiento y contención, sobre todo con morras, niñas, niños y jóvenes, así que su integración cae como anillo al dedo.
Además, directivos, orientadores y profes de secundaria y bachillerato también se sumaron, reforzando la detección de casos dentro de las escuelas. El objetivo es que cada Punto Violeta sea un espacio seguro, humano y sensible, donde nadie se quede sin apoyo.
Por su parte, María Isabel Muñoz Rodríguez, presidenta honoraria del DIF Tecámac, dijo que esta colaboración con instituciones religiosas y educativas ayudará a fortalecer la salud emocional de la juventud mediante orientación temprana y herramientas de autocuidado.
Y para completar la chamba de sensibilización, el municipio ya repartió casi 5 mil violentómetros en 15 tianguis, con la idea de que la banda identifique focos rojos desde el inicio y se fomente una cultura de prevención en todo Tecámac. 💜
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