Lo esencial
Maggie Gyllenhaal regresa a la dirección con "¡La Novia! " (The Bride), remake de la clásica cinta de James Whale de 1935. Tras el éxito de "La hija oscura", la cineasta cuenta esta vez con un presupuesto de 80 millones de dólares y un elenco de primer nivel.
La película mezcla géneros con ambición desmedida: terror, gore, musical camp, cine negro, screwball comedy y road movie. Las referencias abarcan desde "El joven Frankenstein" y "The Rocky Horror Picture Show" hasta "Pacto de sangre" y "Thelma & Louise".
Jessie Buckley interpreta a Ida, la novia del título, quien acompaña al Frankenstein de Christian Bale en una huida perseguida por detectives de corte noir, personajes de Penélope Cruz y Peter Sarsgaard, además de la mafia.
Annette Bening completa el reparto como la doctora Euphronius, facilitadora de la transformación de la protagonista. Jake Gyllenhaal, hermano de la directora, aparece como Ronnie Reed, bailarín y estrella de cine de los años treinta.

La estructura incorpora el recurso del cine dentro del cine, con escenas rodadas en salas de exhibición donde los personajes siguen las proyecciones. Este artificio, lejos de sumar profundidad, contribuye a la sensación de saturación visual.
Contexto
La crítica especializada señala que la acumulación de citas y estilos genera un "cocoliche caótico". La propuesta punk y feminista queda diluida en favor del espectáculo, con un resultado más llamativo en su envoltorio que en su sustancia.
Warner Bros. distribuye el filme, que forma parte de su estrategia de apuestas arriesgadas junto a títulos como "Pecadores". Sin embargo, el balance de esta inversión resulta incierto ante la recepción dividida.

Qué sigue
La cinta dura 126 minutos y cuenta con clasificación para mayores de 16 años. Su banda sonora corre a cargo de Hildur Guðnadóttir, ganadora del Oscar por "Joker".
A diferencia de los éxitos de Ryan Coogler y Paul Thomas Anderson en la misma temporada, la película de Gyllenhaal no logra cohesionar sus múltiples influencias. El vértigo estilístico termina por agotar al espectador.
El resultado final describe una paradoja común en el cine contemporáneo: mayor presupuesto y libertad creativa no garantizan narrativas sólidas. La directora, pese a su talento comprobado, parece haber sucumbido al capricho de la autoreferencia sin freno.
Etiquetas: cine, estrenos, crítica de cine, Warner Bros, Jessie Buckley, Christian Bale, Penélope Cruz, Espectáculos
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