La política conservadora en Estados Unidos anda más revuelta que nunca. 😬 Después del asesinato de Charlie Kirk en septiembre —uno de los líderes más influyentes del movimiento—, su viejo rival, Nick Fuentes, un joven nacionalista blanco con ideas extremistas, está tomando un papel cada vez más fuerte dentro de la derecha radical.

Aunque Kirk y Fuentes eran enemigos declarados, ahora muchos lo ven como su sucesor. En vida, Kirk trató de mantener su movimiento libre del discurso abiertamente racista de Fuentes, mientras que este último lo acusaba de ser “antiblanco” y demasiado cercano a Israel. En 2019, Fuentes incluso movilizó a sus seguidores, los llamados “Groypers” —una facción de jóvenes ultraderechistas— para boicotear eventos de Turning Point, la organización de Kirk, e incomodar a sus ponentes. En uno de esos actos, Donald Trump Jr. terminó abandonando el escenario.
Tras la muerte de Kirk, Fuentes intentó deslindarse de cualquier vínculo con la violencia, pero no frenó sus ataques. Llegó a decir que Erika, la viuda de Kirk, parecía “falsa” y que estaba “feliz de que su esposo estuviera muerto”. Mientras él lanzaba esas acusaciones, figuras conservadoras influyentes iniciaban una campaña para santificar la imagen de Kirk y silenciar a cualquiera que se atreviera a celebrarlo. JD Vance, por ejemplo, aprovechó su paso como invitado en el pódcast del fallecido para pedir que se denunciara a los críticos con sus empleadores.
Pero, en un giro sorprendente, la figura de Fuentes ha ganado más terreno que nunca, mostrando cómo la extrema derecha sigue empujando los límites dentro del movimiento conservador. En su programa America First, Fuentes resumió su ideología con frases abiertamente racistas y misóginas, lo que no ha impedido que se convierta en un ídolo para muchos jóvenes conservadores. Algunos analistas, como el escritor Rod Dreher, aseguran que hasta el 40% de los empleados republicanos menores de 30 años simpatizan con los Groypers.
Su salto más mediático llegó hace unos días, cuando Tucker Carlson lo invitó a su pódcast, uno de los más escuchados en EE.UU. Aunque Carlson trató de marcar distancia de algunas de sus opiniones, la charla fue amistosa y generó indignación entre sectores conservadores más moderados. Aun así, Kevin Roberts, presidente de la Fundación Heritage, defendió a Carlson y criticó a quienes pedían su “cancelación”.
El comentario encendió una crisis interna en la Heritage, al grado que Roberts tuvo que aclarar que no apoyaba a Fuentes, aunque sí rechazaba “la censura entre conservadores”. En un correo filtrado, advirtió: “Cancelar a una persona hoy garantiza la purga de muchas mañana”.
Esa postura —la de que “no hay enemigos a la derecha” o NETTR— se ha vuelto una especie de dogma dentro del movimiento MAGA. Muchos aseguran que Donald Trump destruyó las viejas barreras que separaban al conservadurismo tradicional de los sectores más radicales. Hoy, figuras como Matt Walsh o el académico Adrian Vermeule defienden la idea de que, ante los ataques de la izquierda, la derecha debe permanecer unida, sin importar cuán extremas sean las posturas internas.
Así, lo que empezó como una rivalidad política terminó transformándose en un símbolo del nuevo rumbo del conservadurismo estadounidense: sin filtros, sin límites y con Nick Fuentes como el rostro más provocador de esa nueva era. 🔥
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