Imagina ver a un león en la playa… Suena raro, ¿verdad? Pues en Namibia, un grupo de leones del desierto ha abandonado sus tradicionales zonas áridas para lanzarse al Atlántico y convertirse en los únicos leones “marinos” del mundo. 🌊

La fotógrafa belga Griet Van Malderen logró capturar imágenes impresionantes de Gamma, una leona que forma parte de esta manada y que ahora ha aprendido a cazar focas y otros animales marinos para sobrevivir en la Costa de los Esqueletos, un territorio extremadamente duro.
Gamma es parte de la primera generación de leones que creció en la costa. Cuando Van Malderen la vio por primera vez, Gamma tenía apenas tres meses; ahora, con 3 años y medio, se ha convertido en una cazadora experta, capaz de atrapar hasta 40 focas en una sola noche, según Philip Stander, especialista en conservación que sigue a estos leones desde 1980.
Actualmente, solo hay 12 leones del desierto viviendo a lo largo de la Costa de los Esqueletos, de una población total de alrededor de 80. Se mudaron allí en 2017 tras abandonar el árido desierto en busca de alimento, cambiando su dieta y comportamiento para adaptarse al océano.

“La foto muestra la resiliencia de estos animales, que cambian de hábitat para sobrevivir. Estos leones son fuertes. La vida se trata de sobrevivir y todo es una lucha”, comenta Van Malderen.
En la década de 1980, estos leones habían regresado a la costa tras una sequía y conflictos con agricultores que los obligaron a replegarse al desierto. Más de 30 años después, han encontrado el camino de regreso, y se han adaptado a un territorio vastísimo, inhóspito y sin apenas agua. “Obtienen casi toda su hidratación de la carne que comen”, dice Stander.
Estos leones no se parecen a los que vemos en El Rey León. Van Malderen explica que deambulan en pequeños grupos por enormes distancias, cazando constantemente para sobrevivir. Esto hace que fotografiarlos sea todo un reto, pero también una experiencia única: siempre están en acción, nunca echados bajo el sol.
En 2015, las focas se convirtieron en una bendición para los leones cuando la sequía diezmó sus presas habituales como avestruces, órices y antílopes. El cambio climático los ha llevado al límite, obligándolos a adaptarse de manera extraordinaria para sobrevivir en la costa.
“Es impresionante ver cómo las generaciones nuevas aprenden a cazar en un ecosistema completamente diferente. Las focas les dan un respiro después de décadas de adaptación extrema”, comenta Van Malderen.

Incluso han desarrollado técnicas para minimizar conflictos con humanos, usando fuegos artificiales y vallas virtuales que alertan cuando los leones se acercan demasiado a los asentamientos y zonas turísticas.
La fotografía juega un papel clave en su conservación. Van Malderen asegura que su objetivo es mostrar la belleza y fragilidad de estos animales, y transmitir un mensaje sobre resiliencia y adaptación ante los cambios del entorno.
Stander coincide: “Estos animales tienen la capacidad de reponerse y recuperar su fuerza. Solo necesitamos darles la oportunidad”.
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