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“De regreso y sin ayuda”: los soldados rusos que vuelven del frente con la mente hecha pedazos.

En #Rusia, cada vez más voces advierten sobre una bomba de tiempo silenciosa: miles de #soldados que regresan de #Ucrania arrastrando traumas de #guerra y sin recibir apoyo psicológico real. El problema no es menor; muchos vuelven con trastorno de estrés postraumático (#TEPT) y, en lugar de buscar terapia, acaban refugiándose en el alcohol 🍺.

Tatyana, psicóloga voluntaria del programa estatal Hogar Familiar, cuenta que solo ocho soldados acudieron a ella en un año, y varios terminaron abandonando el proceso. “No quieren terapia; prefieren salir a beber con amigos. Me dicen que yo no entendería lo que vivieron”, relata. Y en ese retorno a la vida civil, algunos experimentan una agresividad incontrolable, como el caso de un excombatiente que irrumpió en una cafetería golpeando a los clientes “porque estaban demasiado tranquilos”.

Las cifras oficiales no ayudan a dimensionar el problema: en diciembre de 2023, Putin dijo que 617.000 soldados estaban en el frente, y en 2024 se sumaron otros 490.000. El Centro de Psiquiatría Bekhterev estima que entre el 3 % y el 11 % de ellos puede desarrollar TEPT, cifra que sube hasta un 17 % si hay heridas graves.

El Ministerio de Salud ha abierto unas 2.700 oficinas de apoyo médico-psicológico, además de programas financiados por el Estado, pero muchos centros son pequeños, con poco personal y recursos limitados. Yana, otra psicóloga, asegura que trabajar con veteranos es complicado, más aún en un país donde cualquier crítica a la guerra puede traer consecuencias legales. “Son personas peligrosas y yo puedo ayudar a que lo sean menos”, dice, aunque admite que “a todos nos da miedo hablar”.

A este panorama se suma que, desde 2022, no solo combatieron militares profesionales, sino también reclusos reclutados por el Grupo Wagner a cambio de reducir sus condenas. Unos 50.000 presos llegaron al frente, pero ahora el reclutamiento lo controla el Ministerio de Defensa y el servicio es prácticamente indefinido. Muchos veteranos con antecedentes han estado implicados en crímenes violentos: al menos 242 homicidios y 227 heridos desde febrero de 2022, según el medio independiente Verstka.

El problema de salud mental también se cruza con la adicción. Matvey, psicólogo en una clínica de rehabilitación, dice que los soldados representan ya el 10 % de los casos tratados en el Centro Serbsky, el principal hospital psiquiátrico del país. El tratamiento suele durar apenas dos semanas y las terapias más efectivas son casi inexistentes. “Para muchos, la terapia es demasiado dolorosa; preferirían que fuera obligatoria”, afirma.

Pero incluso si se implementara una política así, Rusia enfrenta una alarmante escasez de psicólogos: entre 4 y 5 por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de lo recomendado por la OMS.

Aun así, Yana y Tatyana siguen trabajando con civiles, refugiados y familias de militares. En unas 10 o 12 sesiones, muchos pacientes logran sentirse un poco más seguros. Sin embargo, Tatyana es clara: “La gente se queda sola; no hay un sistema unificado que les ayude”. Y mientras tanto, el reloj sigue corriendo para una crisis que, si no se atiende, podría explotar 💣.

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Autor Redacción Amaneciendo

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