El 9 de agosto, #SheyllaGutiérrez, quien viajó con su #familia a #EstadosUnidos en 2023 en busca de una vida mejor, llamó por última vez a su #mamá en #Perú. Lo que parecía un paso hacia nuevas oportunidades terminó en tragedia: siete días después su cuerpo fue hallado en un #bosque cerca de Los Ángeles, con múltiples heridas de arma blanca, según el informe preliminar de las autoridades forenses.

Ese mismo día, su esposo, Josimar Cabrera, regresó a Perú con sus tres hijos, quienes quedaron bajo el cuidado de la familia de Sheylla. Desde entonces, Cabrera se convirtió en el principal sospechoso del caso y la familia aún no sabe nada de él.
Las sospechas sobre el hombre aumentaron por las versiones contradictorias que dio sobre la desaparición de Sheylla: primero dijo que la había detenido ICE, luego que sufrió un accidente y, finalmente, que se había ido con otro hombre. Mientras tanto, la familia reportó la desaparición a las autoridades locales el 12 de agosto, preocupada por la falta de noticias.
Un video de seguridad mostró a Cabrera arrastrando un objeto grande fuera de su apartamento en Lancaster Boulevard, lo que reforzó las sospechas. El 16 de agosto, Sheylla fue encontrada sin vida, y ese mismo día Cabrera fue detenido brevemente en el aeropuerto de Lima, aunque liberado horas después. Interpol Perú confirmó que posteriormente se entregó voluntariamente para enfrentar la extradición a EE.UU., donde enfrenta cargos de homicidio que podrían costarle hasta 26 años de prisión o cadena perpetua.

Sheylla no era cualquier persona: trabajaba duro para sacar adelante a su familia, con dos empleos, y sus hijos, de 3, 5 y 9 años, eran su prioridad. Su hermana recuerda cómo siempre mantenía el optimismo pese a las dificultades migratorias y cómo, incluso en llamadas recientes, decía que estaban bien y que sus hijos estaban adaptándose al inglés como verdaderos “americanos”.
En Lima, el martes 19 de agosto, familiares y amigos realizaron una vigilia en su memoria, iluminando camisetas blancas con la sonrisa de Sheylla. Entre lágrimas, su madre pidió justicia y la repatriación inmediata de su hija: “Pido justicia y que me devuelvan a mi hija ya, por favor”, clamó frente a los medios.
Hoy, la familia enfrenta dos batallas simultáneas: lograr la repatriación de Sheylla y asegurarse de que Cabrera responda ante la justicia estadounidense. Mientras tanto, los días transcurren en un aire de pesadilla que todavía no pueden superar.
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