Ciudad de México ya tiene un nuevo lugar para los fans de Frida Kahlo: el Museo Casa Kahlo, mejor conocido como la Casa Roja, abre sus puertas para mostrar los orígenes y la vida familiar de la icónica pintora mexicana. Este espacio, heredado de los padres de Frida desde 1930, está a solo tres cuadras de la famosa Casa Azul, y busca ofrecer una mirada más íntima y cercana a la vida de la artista.

Mientras que la Casa Azul se volvió un centro de activismo y refugio para figuras como León Trotsky, la Casa Roja fue el hogar de la familia Kahlo, donde la madre de Frida, Matilde Calderón, vivió hasta su muerte en 1932, y donde generaciones de Kahlos celebraron cumpleaños y cenas familiares hasta hace pocos años. Según Mara de Anda, bisnieta de Cristina Kahlo, le llaman la Casa Roja porque es el corazón de la familia.
Frida Hentschel Romeo, bisnieta de la hermana de la artista, explica que el museo busca contar la historia desde la familia, mostrando cómo el soporte incondicional de sus seres queridos ayudó a Frida a volverse extraordinaria. Y sí, aquí los visitantes podrán ver fotos, cartas, vestidos, medicinas y hasta recaditos personales, como un mensaje que decía “para mi Isoldita linda”.

El museo también rinde homenaje a Guillermo Kahlo, padre de Frida, con un cuarto oscuro en su honor, y a través de exposiciones que mezclan lo emocional con lo histórico, ofreciendo una experiencia que, según David Rockwell, arquitecto del proyecto, es “muy analógica y única”, imposible de encontrar en internet o libros.
Además, la Casa Roja guarda historias de aventuras y reconciliaciones familiares, como la relación entre Frida y su hermana Cristina, quien tras un conflicto con Diego Rivera se volvió su compañera y aliada. Entre sus muros, Frida también pintó un mural en la cocina alrededor de 1938, con guiños a su humor, como la frase “el mesón de los gorriones”.
La Fundación Kahlo, que apoyará el museo desde Nueva York, planea crear un premio de arte, un programa de becas y un espacio para artistas emergentes, asegurando que la Casa Roja no solo celebre el pasado, sino que también impulse el futuro creativo en México.

En los últimos días, se dieron los toques finales: ventanas con telas bordadas por artesanas con citas de Frida, un toronjo nuevo reemplazando al antiguo árbol del patio y la apertura de las salas listas para los visitantes. Todo listo para que los chismosos de confianza y la tropa informada tengan una nueva parada obligada en CDMX. 🌿✨
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