En Hidalgo, la mayoría de las llamadas de extorsión y secuestro virtual no vienen de la calle, sino directamente desde las prisiones, tanto estatales como federales, incluso fuera del estado. Solo el Cereso de Tulancingo aparece dentro de la entidad como origen de estos fraudes.

Así lo explicó Manuel García Guzmán, director de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro de la PGJEH, quien destacó que, afortunadamente, ni la extorsión ni el secuestro son delitos comunes en Hidalgo, al menos si se mide por el número de carpetas de investigación abiertas.
García Guzmán detalló que estos delitos se cometen vía telefónica, simulando premios falsos, suplantando familiares en problemas o incluso fingiendo emergencias en la frontera para engañar a la gente. Antes se consideraban simples fraudes, pero desde noviembre de 2025, con la entrada en vigor de la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión, ahora son reconocidos oficialmente como extorsión.
En Hidalgo se han identificado 6 prisiones principales desde donde operan estas llamadas: Matamoros y Reynosa en Tamaulipas; Santa Martha Acatitla y Reclusorio Norte en CDMX; Guachinango en Puebla; y el Cereso de Tulancingo. García enfatizó que las extorsiones presenciales son mínimas, con apenas 10 carpetas abiertas en 2025, mientras que las virtuales son la gran mayoría.
Por ahora, la ley indica que debería existir una Unidad Antiextorsión, pero ante su ausencia, la Unidad Especializada en Combate al Secuestro es la encargada de perseguir estos delitos, buscando frenar la incidencia que sigue siendo alta en todo el país.
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