La Cámara de Diputados aprobó una amplia reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que incrementa de manera considerable los gravámenes a productos como refrescos, cigarros, bebidas electrolíticas y videojuegos con contenido violento. Con 351 votos a favor, 129 en contra y una abstención, el dictamen avanza entre críticas de la oposición que acusa al gobierno de Morena de usar la salud pública como excusa para una mayor recaudación.

La reforma eleva la cuota específica a bebidas saborizadas de 1.64 pesos por litro en 2025 a 3.08 pesos para 2026, extendiendo el impuesto también a las que contengan edulcorantes. Además, aumenta la tasa aplicada a los cigarros del 160% al 200% y a los puros hechos a mano del 30.4% al 32%. Según el documento, el objetivo es desincentivar el consumo de productos nocivos y fomentar hábitos más saludables, aunque legisladores de oposición consideran que se trata de una medida con fines meramente fiscales.
El nuevo marco también incluye a los sueros orales con azúcares añadidos, a los videojuegos con contenido extremo o para adultos, así como a las apuestas presenciales y en línea. No obstante, quedarán exentos del gravamen los sueros que contengan únicamente glucosa anhidra, cloruro de sodio, cloruro de potasio y citrato trisódico, fórmula reconocida por la Organización Mundial de la Salud.
Previo a la votación, la industria mexicana de Coca-Cola anunció un acuerdo con el gobierno federal para reducir en 30% las calorías de sus bebidas y ajustar los precios de las versiones sin azúcar, buscando frenar la escalada de impuestos. El compromiso fue presentado por Roberto Campa Cifrián, directivo de FEMSA, quien aseguró que la industria busca evitar un mayor impacto al consumidor en medio de un entorno económico cada vez más restrictivo.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró el acuerdo con las refresqueras, aunque omitió reconocer el descontento que la nueva carga fiscal ha generado entre productores y consumidores. En un país que figura entre los mayores consumidores de refrescos del mundo, con un promedio de 166 litros por persona al año, el aumento del IEPS podría golpear directamente a las familias de ingresos medios y bajos, las más dependientes de estos productos.
Desde la oposición, Patricia Flores, de Movimiento Ciudadano, cuestionó que las reformas no garantizan mejoras reales en salud pública, mientras el priista Víctor Samuel Palma advirtió que solo incrementarán los precios y afectarán el bolsillo de millones de mexicanos. Por su parte, el panista Paulo Gonzalo Martínez recordó que los gobiernos de Morena han convertido al IEPS en una herramienta de recaudación y no en una política efectiva de prevención sanitaria.
A pesar de las críticas, los diputados de Morena y sus aliados defendieron la medida. Reginaldo Sandoval, del PT, sostuvo que el incremento busca mejorar la salud de los mexicanos, mientras Claudia Rivera Vivanco afirmó que el nuevo esquema fiscal representa un diálogo responsable entre el gobierno, las empresas y la sociedad. Sin embargo, el trasfondo político y la urgencia de mayores ingresos públicos mantienen la duda sobre si la reforma realmente busca cuidar la salud o simplemente llenar las arcas del Estado.
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