La Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que establece un nuevo gravamen de 3.08 pesos por litro a los sueros orales y bebidas electrolíticas que contengan azúcares añadidos o edulcorantes, el cual entrará en vigor el 1 de enero de 2026. La medida, impulsada por legisladores de Morena, el PT y el PVEM, ha generado polémica por su impacto en los consumidores y la industria de productos de hidratación.

El dictamen exceptúa del pago a los sueros que contengan exclusivamente glucosa anhidra, cloruro de sodio, cloruro de potasio y citrato trisódico, es decir, aquellos que cumplen con la fórmula establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Sales de Rehidratación Oral. Sin embargo, las bebidas comerciales con azúcares o saborizantes que hasta ahora se comercializaban sin pagar IEPS serán gravadas bajo esta nueva disposición.
Los legisladores justificaron el impuesto señalando un uso excesivo e inadecuado de los sueros orales en la población, incluyendo aquellos sin registro sanitario. Argumentaron que el consumo indiscriminado de estos productos puede agravar ciertas condiciones médicas, especialmente en pacientes con cuadros severos de vómito o deshidratación, donde la rehidratación oral no es recomendable.
El diputado José Antonio López Ruíz, del Partido del Trabajo, aseguró que con esta medida se busca corregir un vacío fiscal que permitía a algunas empresas eludir impuestos al comercializar bebidas saborizadas bajo apariencia terapéutica. De acuerdo con las estimaciones legislativas, la medida podría reducir el consumo de bebidas azucaradas en un 7% durante los primeros dos años y generar una recaudación adicional de hasta 41 mil millones de pesos, que se destinaría al fortalecimiento del sistema de salud pública.
Por su parte, el diputado Ernesto Núñez Aguilar, del Partido Verde, celebró la aprobación del gravamen al considerar que por fin se distingue entre los sueros médicos con fines terapéuticos y las bebidas azucaradas disfrazadas de suplementos de hidratación. Sostuvo que las empresas deberán tributar conforme a la verdadera composición de sus productos y no ampararse en lagunas legales para evitar el pago de impuestos.
Desde Morena, el coordinador Ricardo Monreal señaló que las empresas productoras de sueros y bebidas electrolíticas no formaron parte del acuerdo con la industria refresquera para la reducción de impuestos, pues nunca se acercaron a negociar. Afirmó que la medida no busca perjudicar a los productos médicos legítimos, sino garantizar una aplicación más clara y justa de la ley.
El subsecretario de Salud, Eduardo Clark García, reconoció que el gobierno mantiene comunicación con las empresas del sector, aunque negó que se hayan alcanzado acuerdos sobre este nuevo impuesto. Afirmó que el impacto de estos productos en los índices de enfermedades cardiometabólicas es relativamente menor, pero que su regulación fiscal forma parte del compromiso oficial de fomentar hábitos más saludables y reducir el consumo de bebidas con alto contenido de azúcar.
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