Hubo pocos objetivos claros en el primer encuentro de la llamada Junta de Paz, pero el evento tuvo un protagonista indiscutible: el propio presidente de Estados Unidos. La escena recordó a una Asamblea General alternativa, donde todo giraba en torno a la figura de Trump.

El mandatario presidió la reunión inaugural en Washington el jueves por la mañana. Se trata de un nuevo organismo internacional creado y supervisado por él, al que las naciones pueden acceder mediante el pago de 1.000 millones de dólares para obtener un puesto permanente.
La gran noticia del encuentro fue la promesa de que Estados Unidos aportará 10.000 millones de dólares en ayuda para Gaza. Sin embargo, no se detalló el origen de los fondos ni si cuentan con la aprobación del Congreso. Tampoco hubo respuestas claras por parte de la Casa Blanca ante las solicitudes de información adicional. Otros países también anunciaron compromisos financieros.
Más allá de eso, el encuentro dejó escasas metas concretas. Trump alternó bromas, anécdotas y críticas a adversarios políticos. Promocionó la película de su esposa, se felicitó a sí mismo y permitió que altos funcionarios de su administración lo elogiaron públicamente.
Advertencias a Irán.
El contexto del evento añadió tensión. La reunión se llevó a cabo mientras Estados Unidos trasladaba un importante arsenal militar cerca de Irán. Desde el escenario, Trump lanzó una advertencia directa: “Pasarán cosas malas” si Irán no llega a un acuerdo sobre su programa nuclear en los próximos días.

La amenaza contrastó con el espíritu pacifista que supuestamente da nombre al nuevo organismo.
Un Escenario con su Nombre.
La Junta de Paz se reunió en el Instituto de la Paz de Estados Unidos Donald Trump, ubicado en una zona donde también se encuentra el Centro de Artes Escénicas Donald Trump y John F. Kennedy. El presidente aseguró que no tuvo participación en la decisión de nombrar el recinto en su honor.
Ausencias y Presencias.
Destacó la ausencia de varios aliados tradicionales de Estados Unidos, como el Reino Unido, Francia, Canadá y Alemania, cuyos líderes no asistieron. Trump minimizó la situación y aseguró que eventualmente se sumarán.
Entre los países que sí aceptaron la invitación estuvieron Marruecos, Egipto, Israel, Arabia Saudita, Turquía, Bielorrusia, Kazajstán, Mongolia, Pakistán, Indonesia y Vietnam.
Durante la sesión, Trump saludó a distintos líderes, entre ellos el presidente de Argentina, Javier Milei, y realizó comentarios informales sobre algunos mandatarios presentes.

Una “Anti-ONU”.
Trump describió la Junta de Paz como un organismo que incluso podría “vigilar” a la ONU para asegurarse de que funcione correctamente. No faltaron críticas a la organización internacional ni referencias a su frustración por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz.
El evento incluyó una presentación en PowerPoint, un video sobre Gaza y, finalmente, el simbólico cierre: Trump golpeó un pequeño mazo dorado para dar por concluida la primera reunión de su Junta de Paz.
Más que una cumbre con metas definidas, el encuentro dejó la impresión de ser una exhibición del estilo personal y político del presidente, en un escenario diseñado a su medida.

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