En #Michoacán, la #violencia ya no se pelea solo con rifles: ahora los #cárteles están usando #drones cargados con explosivos, minas improvisadas y hasta camiones blindados armados con ametralladoras pesadas. Lo que antes parecía sacado de una película de guerra, hoy es una realidad a solo unas horas de la frontera con #EstadosUnidos.

Vecinos de comunidades como El Guayabo han vivido el horror en carne propia: techos perforados por bombas lanzadas desde el aire, cráteres en los caminos y casquillos calibre .50 regados por todos lados. “Sabíamos que ya venía el diablo”, cuenta Ana, madre de seis hijos, que tuvo que huir con sus pequeños entre las balaceras.

La guerra entre Caballeros Templarios, La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación ha llevado la violencia a otro nivel. No solo pelean contra sus rivales, también enfrentan al gobierno mexicano, que está bajo presión de Estados Unidos para frenar el tráfico de drogas. Incluso el expresidente Donald Trump ordenó al Pentágono considerar a ciertos cárteles como grupos terroristas, lo que provocó roces con el gobierno mexicano.
Según expertos en seguridad, ya no son simples pandillas: estos grupos operan como verdaderas fuerzas paramilitares. Utilizan morteros hechos con tanques de gasolina, drones armados con químicos tóxicos y granadas propulsadas por cohete, además de fabricar sus propios explosivos con piezas impresas en 3D.

El problema va más allá: cada año, medio millón de armas de alto poder cruza ilegalmente desde Estados Unidos a México. Muchas terminan en manos de estos grupos, que incluso contratan exmilitares extranjeros para entrenar a sus sicarios. Tan solo en dos años, más de 2 mil personas han sido desplazadas de sus pueblos en Michoacán, y al menos 10 civiles —incluido un niño de 14 años— han muerto por explosivos ocultos en caminos y campos.
Las autoridades mexicanas intentan contener la situación. El capitán Carlos Gómez, líder de la unidad antibombas en Morelia, cuenta que con apenas 18 elementos han desactivado más de 2,000 artefactos explosivos improvisados en los últimos dos años. Aun así, reconoce que siempre están rebasados: “Ellos tienen recursos ilimitados y armas que nuestras policías ni siquiera sueñan con tener”.
El gobierno mexicano ha señalado que 70% de las armas de uso militar que circulan en el país vienen de EE.UU., y aunque ha presentado demandas contra fabricantes, los tribunales estadounidenses han protegido a esas empresas. Mientras tanto, los cárteles presumen su poderío en fotos y videos: rifles Barrett calibre .50, ametralladoras Browning y drones que ya no solo vigilan, también bombardean.

Para los pobladores, el saldo es devastador. Pablo Fajardo, vecino de El Guayabo, vio cómo su casa y su tiendita quedaron en ruinas tras un ataque aéreo con drones: “Todo lo que construí en años, lo destruyeron en unos días”.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo