Hace apenas unos años, el fentanilo parecía imparable en Estados Unidos. Este opioide sintético —50 veces más potente que la heroína— se había convertido en la causa principal de más de 110 mil muertes por sobredosis en 2023. Sin embargo, en un cambio que pocos veían venir, las cifras bajaron un 25% en 2024, es decir, casi 30 mil vidas salvadas.

Uno de los estados que más ha aportado a esta tendencia es Carolina del Norte, donde las muertes por sobredosis cayeron un 35%. ¿Qué cambió? Pues que ahí las autoridades decidieron apostar por políticas de reducción de daños, enfocándose en la salud y no tanto en castigar a los consumidores.
Un ejemplo claro es Kayla, quien probó el fentanilo a los 18 años y cayó en la adicción. “Me sentí increíble, fue inmediato”, recuerda. Aquellas pequeñas pastillas azules —posiblemente fabricadas en México y traficadas hacia el norte— pudieron haberla matado en cualquier momento.
Hoy Kayla ya no consume drogas ilícitas y forma parte de un programa de apoyo y acompañamiento conocido como LEAD, en Fayetteville. En este esquema, la policía y la Coalición para la Reducción de Daños de Carolina del Norte trabajan juntos para sacar del círculo delictivo a quienes enfrentan una adicción.
El teniente Jamaal Littlejohn, quien incluso vivió el problema de cerca con su propia hermana, explica que muchos de los delitos menores que atienden están ligados al consumo: “Si robas en una tienda, muchas veces es para pagar la droga”, comenta. En esos casos, los oficiales pueden canalizar al infractor al programa LEAD, donde recibe apoyo para tratar su adicción, conseguir vivienda y empleo.
“No es ser blandos con el crimen, los narcos siguen yendo a la cárcel”, aclara Littlejohn. “Pero si la gente recibe la ayuda que necesita, la policía puede concentrarse en delitos más graves”.

Otra parte del cambio se debe a los tratamientos asistidos con medicamentos, conocidos como MAT. En las clínicas Morse, dirigidas por el Dr. Eric Morse, miles de pacientes llegan desde temprano —a veces antes de las 6 de la mañana— para recibir su dosis de metadona o buprenorfina. “La mayoría trabaja, llega puntual y lleva una vida estable”, dice el médico.
Aunque algunos pacientes todavía dan positivo en drogas callejeras, Morse lo ve como parte del proceso: “Es como jugar a la ruleta rusa, pero sacas balas del tambor: tus probabilidades de sobrevivir mejoran”. En lugar de expulsar a quienes recaen, el programa les ofrece más asesoría y seguimiento. Según el doctor, entre 80% y 90% logran dejar por completo las drogas ilegales.
Pero no todos están de acuerdo con este enfoque. El legislador republicano Mark Pless, exparamédico, sostiene que “no se puede combatir una adicción con otra”, refiriéndose al uso de medicamentos de sustitución. Él apoya los programas de abstinencia total. Sin embargo, un estudio de Yale de 2023 mostró que las personas en tratamientos de abstinencia tenían el mismo o incluso mayor riesgo de morir por sobredosis que quienes seguían consumiendo.
Otro factor que ha salvado miles de vidas es la naloxona, un aerosol nasal que revierte el efecto del fentanilo en caso de sobredosis. Solo en Carolina del Norte, se usó más de 16 mil veces en 2024, lo que significa potencialmente 16 mil personas vivas gracias a ese medicamento milagroso, como lo llama el Dr. Nabarun Dasgupta de la Universidad de Carolina del Norte. 🌬️
Dasgupta también dirige un laboratorio que analiza muestras de drogas enviadas desde todo el país. “Hemos revisado casi 14 mil muestras de 43 estados en tres años”, explica. Esto ha permitido identificar sustancias peligrosas y prevenir muertes antes de que ocurran.

El experto destaca además un cambio generacional: la generación Z está evitando los opioides. “Los jóvenes de hoy mueren mucho menos por sobredosis que las generaciones anteriores”, comenta. No es casualidad: cuatro de cada diez adultos en EE.UU. conocen a alguien que murió por sobredosis, lo que ha hecho que los jóvenes sean más cautelosos.
Parte de la transformación también se debe a un megacuerdo legal por 60 mil millones de dólares, logrado por Josh Stein, actual gobernador de Carolina del Norte, contra las grandes farmacéuticas y distribuidores de opioides. Solo su estado recibirá 1,500 millones de dólares, que se usarán en prevención, tratamiento, recuperación y reducción de daños.
No obstante, el futuro sigue incierto. Los recortes al programa Medicaid propuestos por Donald Trump podrían afectar la continuidad de muchos tratamientos, ya que el 70% de los pacientes en las clínicas Morse dependen de ese seguro médico.

Aunque Carolina del Norte muestra resultados prometedores, aún hay desigualdades: las comunidades negras, indígenas y latinas no han visto la misma reducción en muertes por sobredosis. En otros estados, como Nevada y Arizona, las cifras también bajan más lento.
Y mientras las estadísticas cambian, la historia de Kayla recuerda que la recuperación es posible. Después de tres años bajo el efecto del fentanilo, hoy busca dejar la metadona y trabajar en un hospital. “Me siento más viva que cuando consumía fentanilo”, dice, sonriendo. 💪
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