Estados Unidos está preparando un cambio fuerte en sus filtros de entrada: ahora buscaría revisar hasta cinco años de historial en redes sociales de viajeros que lleguen desde países que hoy no necesitan visa, como Reino Unido, Francia, Alemania o Corea del Sur. Esta propuesta fue presentada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y ha encendido las alarmas en el sector turístico.

Según el documento enviado al Registro Federal, la idea es pedir a quienes soliciten la autorización electrónica de viaje una lista mucho más extensa de datos: cuentas de redes, correos usados en los últimos 10 años y nombres, fechas de nacimiento y lugares de residencia de padres, hijos, hermanos y cónyuges. O sea, prácticamente hacer un mapa familiar completo.
Actualmente, quienes entran bajo el programa de exención de visa solo necesitan llenar el formulario del Sistema Electrónico de Autorización de Viaje, pagar 40 dólares y dar su correo, domicilio, teléfono y un contacto de emergencia. Esta autorización es válida por dos años y permite estancias de hasta 90 días.
La movida no es aislada. En los últimos años, el gobierno estadounidense ya había endurecido la revisión de redes para distintos tipos de visa, incluidas las H-1B, las de estudiantes y académicos. Esto se suma al plan, todavía pendiente, de aplicar una “tasa de integridad del visado” de 250 dólares para la mayoría de visitantes (aunque quienes vengan de países sin visa no pagarían ese cargo).
Desde el sector turístico ya habían protestado por esa tarifa. En noviembre, más de 20 compañías del ramo firmaron una carta diciendo que ese cobro podía ahuyentar a millones de visitantes, incluso a quienes planean viajar para eventos grandes como el Mundial de futbol del próximo año.
Un representante del sector, que habló bajo anonimato, aseguró que la CBP no les avisó nada y calificó la propuesta como un aumento importante en el nivel de escrutinio a los viajeros.
Por ahora, la CBP abrió un periodo de 60 días para recibir comentarios públicos sobre la propuesta. Si se aprueba, según el despacho de abogados de inmigración Fragomen, los cambios podrían aplicarse poco a poco en las siguientes semanas o meses. Para Bo Cooper, socio de la firma, este enfoque representa un “cambio de paradigma”, pues ya no solo buscan confirmar datos o actividad delictiva, sino evaluar el discurso que la gente publica en línea y, con base en eso, permitir o negar la entrada a EE. UU.
Fragomen también advirtió que recopilar tanta información podría traducirse en esperas más largas para obtener la autorización de viaje y en una mayor probabilidad de que los visitantes sean objeto de revisiones adicionales.
La propuesta también incomodó a grupos defensores de derechos digitales. Sophia Cope, abogada de la Electronic Frontier Foundation, dijo que esta vigilancia obligatoria afecta libertades civiles, no ha probado servir para detectar amenazas reales y, en cambio, invade la privacidad de viajeros inocentes y de su círculo cercano.
La CBP no ha dado comentarios públicos por ahora.
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