A un mes del desastre que dejaron las lluvias en Hidalgo, el gobernador Julio Menchaca Salazar reconoció que uno de los principales problemas es la dispersión de las viviendas y lo complicado que resulta llegar a ellas en los municipios más afectados. A esto se suma que muchas familias se niegan a dejar sus tierras, pues no quieren ser reubicadas.

Durante una charla en su oficina de Plaza Juárez, Menchaca explicó que Tianguistengo, en la zona huasteca y colindante con Veracruz, es el municipio que dará más lata en la rehabilitación, porque sus caminos quedaron fracturados en varios puntos del circuito principal.
En segundo lugar están Huehuetla y San Bartolo, ubicados en la región Otomí-Tepehua, donde al principio solo se podía entrar por Veracruz, ya que los deslaves dejaron incomunicadas muchas rutas.
El mandatario contó que hasta el 8 de noviembre seguían sin acceso 43 comunidades de 11 municipios, de las cuales 23 son muy pequeñas (menos de 250 habitantes) y las demás más pobladas. Eso equivale a casi el 20% de las 236 comunidades que quedaron aisladas al inicio del problema.
Uno de los golpes más fuertes fue la pérdida del camino que conecta Metepec con Huehuetla, una obra terminada apenas el año pasado con una inversión de casi 300 millones de pesos, pero que el agua se llevó por completo 💸.
En total, más de 4 mil 200 viviendas resultaron dañadas, y de esas, 1,200 fueron pérdida total. Las autoridades estatales y federales siguen analizando qué comunidades podrían reubicarse por estar en zonas de alto riesgo.
Menchaca recordó que desde los sobrevuelos que ha hecho, se puede ver cómo los cerros quedaron fracturados por el fenómeno, y aunque hay maquinaria lista para abrir caminos, el mal clima ha impedido avanzar y hasta ha limitado el uso de helicópteros para auxiliar a la gente atrapada.
El gobernador explicó que todo fue consecuencia de la vaguada monzónica, una zona de baja presión donde el aire cálido y húmedo se mezcla con fuertes vientos, provocando lluvias intensas y deslaves no solo en Hidalgo, sino también en Puebla y Veracruz.
Hace un mes, el estado amanecía con la noticia de los daños y pérdidas humanas: más de 22 personas fallecieron y nueve siguen sin localizarse. En comunidades como La Esperanza, en Huehuetla, los vecinos llegaron a pintar un SOS en una cancha de futbol para pedir ayuda tras cinco días incomunicados.
A pesar de la carga de trabajo, Menchaca se mantiene activo y con buen ánimo, recorriendo municipios afectados y sosteniendo reuniones diarias con su equipo y con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, lamentó que algunos políticos aprovecharan la tragedia para tomarse fotos o ganar protagonismo, sin ensuciarse los zapatos. Otros, sobre todo de oposición, han sido críticos de la respuesta gubernamental, aunque también hubo quienes ofrecieron apoyo real.
El gobernador subrayó que el estado no puede detenerse, ya que además de la reconstrucción se sigue trabajando en seguridad, educación, salud, desarrollo y justicia, entre otros temas.
Finalmente, Menchaca aseguró que “los hidalguenses no están solos”, y que tanto el gobierno estatal como el federal seguirán brindando apoyo a las familias afectadas.
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