La posible compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos tendría un costo estimado de hasta 700 mil millones de dólares, de acuerdo con un análisis elaborado por académicos y exfuncionarios estadounidenses y difundido por NBC News. La cifra surge a partir del renovado interés del presidente Donald Trump por adquirir la isla ártica, un territorio autónomo perteneciente a Dinamarca, bajo el argumento de reforzar la seguridad nacional frente a la creciente presencia de China y Rusia en la región.

El monto calculado representa más de la mitad del presupuesto anual del Departamento de Guerra de Estados Unidos, lo que da una dimensión del alcance económico y político de una operación que ha sido ampliamente cuestionada. Pese a ello, Trump ha mantenido abierta la posibilidad de concretar la adquisición, incluso sin descartar escenarios de presión extrema, una postura que ha encendido alarmas entre aliados europeos.
Tanto el gobierno de Dinamarca como las autoridades de Groenlandia han sido categóricos al rechazar cualquier negociación sobre la venta del territorio. La isla, habitada por cerca de 56 mil personas, no está en el mercado, han reiterado funcionarios daneses y groenlandeses, en respuesta a un planteamiento que consideran una intromisión directa en su soberanía.
De acuerdo con NBC News, además de la compra directa, en Washington se analiza una alternativa menos frontal: un pacto de libre asociación similar a los que Estados Unidos mantiene con las Islas Marshall o los Estados Federados de Micronesia. Bajo ese esquema, Groenlandia recibiría asistencia financiera a cambio de permitir una mayor presencia militar y de seguridad estadounidense en su territorio.
Las tensiones quedaron de manifiesto en una reunión celebrada este miércoles en Washington entre representantes de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, que concluyó sin avances concretos. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio recibieron al canciller danés Lars Løkke Rasmussen y a la ministra groenlandesa Vivian Motzfeldt, pero tras cerca de 50 minutos de conversación, las posiciones se mantuvieron sin cambios.
Aunque Rasmussen describió el encuentro como franco y constructivo, reconoció que no logró modificar la postura de Washington y anunció la creación de un grupo de trabajo de alto nivel para mantener abiertas las conversaciones. El gesto diplomático, sin embargo, no disipó la percepción de un endurecimiento estadounidense en el Ártico.
Horas antes del encuentro, el Ministerio de Defensa de Dinamarca anunció un aumento inmediato de su presencia militar y de las maniobras en Groenlandia, en coordinación con aliados de la OTAN. La decisión refleja el creciente nerviosismo en la región y confirma que la insistencia de Trump en poner precio a Groenlandia ha dejado de ser una excentricidad retórica para convertirse en un factor real de tensión internacional.
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