La presencia de aeronaves estadounidenses en territorio mexicano volvió a encender alertas este miércoles, luego de que se reportara la llegada de un avión vinculado al Departamento de Justicia de Estados Unidos al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, mientras en paralelo usuarios identificaron el sobrevuelo de un avión militar alrededor de la Península de Yucatán. El episodio refuerza la sensación de que Washington está elevando el nivel de supervisión sobre México bajo el argumento de la lucha contra el crimen organizado.

De acuerdo con la plataforma de rastreo Flightradar24, la aeronave que arribó al AICM fue identificada como N874TW, con salida desde la Base Conjunta de Andrews, Maryland, una instalación militar de alto perfil. Aunque no se dieron detalles oficiales sobre los motivos del vuelo, el simple hecho de que una aeronave asociada al Departamento de Justicia opere este tipo de movimientos en México genera dudas inevitables sobre el nivel real de cooperación —o presión— que se está ejerciendo desde Estados Unidos.
Este aterrizaje ocurre tras varios días en los que se ha documentado actividad aérea estadounidense cerca del país. Apenas el fin de semana se reportó la llegada de un avión al Aeropuerto Internacional de Toluca, un antecedente que alimenta la idea de que los movimientos no son aislados, sino parte de una dinámica creciente de despliegue logístico y coordinación con autoridades mexicanas.
En ese caso previo, el avión de la Fuerza Aérea estadounidense habría llegado para transportar a 39 funcionarios de la Unidad de Operaciones Estratégicas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, bajo autorización de la Secretaría de la Defensa. La imagen es incómoda: mientras el Gobierno federal sostiene públicamente un discurso de soberanía, en la práctica se multiplican señales de dependencia operativa y discreción informativa.
A esto se sumó la vigilancia aérea reportada sobre Yucatán. Usuarios en redes identificaron una aeronave con matrícula BLKCAT5, asociada a operativos de monitoreo, que habría sobrevolado la zona y pasado cerca de Campeche. Según lo señalado, correspondería a un MQ-4C Triton, dron de vigilancia de largo alcance utilizado por el ejército estadounidense para tareas de inteligencia.
Lo que vuelve este contexto políticamente explosivo es el momento: todo ocurre en medio de una escalada discursiva del presidente Donald Trump, quien ha intensificado la presión sobre México con el argumento de combatir a los cárteles. Estos vuelos, más que simples movimientos técnicos, empiezan a verse como parte de una estrategia más agresiva, donde Estados Unidos marca el ritmo y México actúa con opacidad, evitando explicar al público el alcance de las operaciones.
Si el Gobierno de México realmente quiere evitar que el país se perciba como territorio vigilado y condicionado por Washington, tendrá que hacer algo más que guardar silencio. Porque cada avión que aterriza y cada dron que sobrevuela sin explicación alimentan una narrativa inevitable: que en la guerra contra el narco, México no está liderando el tablero, sino respondiendo a la agenda de Estados Unidos.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo