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#EvoMorales y su jugada maestra: Fuera de #Elecciones pero con el futuro político en juego.🔥

Aunque Evo Morales no participará en las elecciones de Bolivia ni ha respaldado a ningún candidato, sigue siendo una pieza clave en el tablero político del país. El expresidente (2006-2019) busca reconstruir su capital político mientras el Movimiento al Socialismo (MAS) atraviesa un momento complicado y el nuevo gobierno enfrenta una coyuntura económica difícil. Todo esto, sin perder de vista la posibilidad de una orden de detención en su contra.

Tras la primera vuelta de agosto, donde llamó al voto nulo y alcanzó un récord cercano al 20 %, Morales no ha hecho lo mismo esta vez y mantiene una estrategia más cautelosa. Según el politólogo Franco Gamboa, Morales sigue siendo “el eje político incólume de la región cocalera”, intentando rearticular su influencia de cara a las elecciones regionales de 2026, aunque su papel no es decisivo en estos comicios.

Relación tensa con Luis Arce
El presidente Luis Arce, antes aliado de Morales, lo acusó de intentar desestabilizar la contienda, pero Evo aseguró que garantiza la segunda vuelta y que no habrá movilizaciones en el día de votación. La relación entre ambos se deterioró desde 2023 por diferencias en el gabinete, y ni siquiera un fallido golpe de Estado en 2024 logró reconciliarlos.

Morales también ha dejado claro que no respalda a Jorge “Tuto” Quiroga ni al senador Rodrigo Paz Pereira, a quienes calificó como “chitacos” por buscar apoyo extranjero. Según Gamboa, las críticas de Evo no son ideológicas, sino un cálculo político para deslegitimar a sus rivales y rearmar sus bases.

El fenómeno “capitán Lara”
Un actor clave en esta ecuación es Edmand Lara, ex policía y estrella de TikTok, a quien Morales ve como un liderazgo populista similar al suyo. Lara, quien ganó notoriedad por denunciar presuntos actos de corrupción en la Policía, calificó a Evo como “un líder que todavía tiene fuerza”, aunque negó vínculos directos.

Crisis y fragmentación del MAS
El MAS, tras casi 20 años de dominio (solo interrumpido por el interinato de Jeanine Áñez), compitió dividido y sin un candidato fuerte, con ninguna facción superando el 10 % de los votos. Morales renunció en febrero al partido que lideró por casi 30 años. Según el politólogo Marcelo Arequipa, la falta de partidos sólidos y liderazgo centralizado deja espacio para que figuras fuertes, incluso de derecha, aprovechen la crisis y la desorganización de la izquierda.

Nuevo partido y posible detención
Ahora, Morales impulsa su propio partido, Estamos Volviendo Obedeciendo al Pueblo (EVO Pueblo), para participar en las elecciones subnacionales de abril 2026. “Ahí verá cómo reconstruir su liderazgo nacional”, explica Gamboa.

Todo esto sucede en un contexto económico complicado: crisis de divisas, inflación récord y escasez de combustible, con medidas de ajuste fiscal prometidas por los candidatos. En paralelo, Morales enfrenta investigaciones por presunta trata de personas, señalamientos que él niega, mientras Quiroga y Paz aseguran que se cumplirá cualquier orden judicial en su contra.

En resumen, aunque Evo Morales no esté en las boletas, su influencia sigue siendo fuerte, y la reorganización de sus fuerzas en el Chapare podría convertirlo en un actor decisivo de la oposición y un protagonista de la política boliviana en los próximos años. 🌿

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Autor Redacción Amaneciendo

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