En redes sociales anda circulando un déjà vu colectivo: fotos, looks y recuerdos del 2016 están reapareciendo como si ese año hubiera sido una especie de paraíso perdido. Celebridades y gente común están desempolvando imágenes de cuando Pokémon Go nos sacaba a la calle, Beyoncé rompía internet con Lemonade y muchos creían que EE.UU. tendría a su primera mujer presidenta. ¿Te suena? 😅

A casi una década de distancia, el 2016 se recuerda como la era del baking facial, el filtro de perrito en Snapchat y el famoso #ImWithHer. También fue el año en que Taylor Swift ganó su segundo Grammy, conocimos a Eleven en “Stranger Things” y el pop dominaba la conversación cultural. Todo parecía más ligero… al menos en la memoria colectiva.
Pero ojo, no todo fue miel sobre hojuelas. Ese mismo año ocurrió la masacre en el club Pulse, en Orlando, donde 49 personas perdieron la vida, y el mundo se despidió de figuras icónicas como Prince y David Bowie. Además, las divisiones políticas comenzaron a profundizarse, sentando las bases de un presente que muchos describen como caótico y hasta distópico.
Aun así, las celebridades parecen amar recordar ese año. Kylie Jenner revivió su era Tumblr y el lanzamiento del kit de labios que la catapultó al estrellato. Karlie Kloss recordó las gargantillas y Lena Dunham trajo de vuelta momentos del rodaje de Girls. Reese Witherspoon y Taylor Swift también se sumaron al viaje en el tiempo, y los comentarios no tardaron en llegar: “2016 fue increíble”, dicen muchos.
Para especialistas como Jessica Maddox, profesora de medios y cultura en la Universidad de Georgia, esta tendencia tiene que ver con la nostalgia… pero también con una especie de “revisión histórica”. Ella misma compartió fotos de ese año, aunque aclara que no lo extraña. “La nostalgia es engañosa: creemos que vamos a sentir lo mismo y eso nunca pasa”, explica.

Según Maddox, 2016 se percibe como una época más simple, cuando las redes sociales se sentían más como comunidad y menos como campo de batalla. No había tanto doomscrolling, las noticias no saturaban cada minuto y parecía existir una monocultura digital: todos hablaban de lo mismo, veían las mismas series y participaban en las mismas tendencias.
Otros expertos, como Dustin Kidd, de la Universidad de Temple, apuntan a que ese año se recuerda como “el último buen año” antes de un giro político y social profundo. La elección presidencial en EE.UU. y el Brexit marcaron un antes y un después, donde la política dejó de ser solo política y se volvió cultura, identidad y conflicto permanente.

Lo más revelador, dicen los especialistas, es que incluso una foto inocente del 2016 hoy genera polémica. Internet es más duro, más polarizado y más reactivo. Tal vez por eso, volver a ese año se siente reconfortante: no porque haya sido perfecto, sino porque parecía más humano.
Extrañar el 2016 no es solo moda, es un reflejo de cómo ha cambiado nuestra forma de vivir, informarnos y convivir en línea. Y sí, tal vez por eso duele un poquito recordarlo. 💭📱
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