Nick Reiner, hijo del director Rob Reiner, se declaró no culpable de los asesinatos de su padre y de Michele Singer Reiner, ocurridos en su vivienda de Los Ángeles. La audiencia fue breve y, vestido con uniforme marrón de presidiario y cabeza rapada, respondió “sí” cuando el juez le preguntó si renunciaba a su derecho a un juicio rápido.

El juez fijó el 29 de abril para intentar programar la audiencia preliminar, aunque la Fiscalía advirtió que podría retrasarse mientras las partes revisan pruebas y esperan el informe forense del condado. El caso incluye dos cargos de asesinato en primer grado con circunstancias especiales, lo que abre la puerta a cadena perpetua sin libertad condicional o incluso la pena de muerte.
El fiscal del condado, Nathan J. Hochman, señaló que el proceso “va por buen camino”, aunque evitó dar detalles por la orden de protección que impide divulgar pruebas públicamente.
Reiner ha enfrentado problemas graves de salud mental en los últimos años, incluyendo diagnósticos de esquizofrenia y trastorno esquizoafectivo.
El caso, ocurrido en el exclusivo vecindario de Brentwood, ha sido descrito por la Fiscalía como uno de los procesos más complejos y desgarradores, debido a la relación directa entre acusado y víctimas.
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