Para Elon Musk, el futuro de la inteligencia artificial no está en la Tierra, sino en órbita. El empresario considera que la mejor forma de resolver los problemas de energía, agua y espacio que enfrentan los centros de datos de IA es trasladarlos al espacio exterior, idea que podría tomar fuerza tras la reciente fusión de SpaceX con xAI.

“La única solución lógica es llevar estas iniciativas que consumen enormes recursos a un lugar con mucha potencia y espacio. El espacio se llama ‘espacio’ por algo”, escribió Musk al anunciar la integración de sus dos empresas.
Y no está solo en esta visión. Google, OpenAI y startups tecnológicas también exploran la posibilidad de instalar centros de datos de IA en órbita, ante la creciente presión que estas infraestructuras generan en la Tierra.
El problema es claro: los centros de datos de IA consumen cantidades gigantescas de energía y agua. Expertos advierten que el crecimiento acelerado de esta tecnología está rebasando la capacidad energética de muchas regiones. “Tenemos que buscar soluciones no solo en la Tierra, sino también en el espacio”, señaló David Bader, especialista en ciencia de datos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey.
El espacio ofrece ventajas clave: energía solar casi continua, enfriamiento natural y cero uso de suelo. De hecho, Google anunció en noviembre que lanzará dos satélites de prueba para experimentar con centros de datos de IA en órbita. Según la empresa, en el espacio un panel solar puede ser hasta ocho veces más eficiente que en la Tierra.
También hay movimientos desde el sector privado. Sam Altman, CEO de OpenAI, habría considerado adquirir una empresa espacial para este fin, mientras que la startup Starcloud ya lanzó un satélite con un servidor de IA a bordo usando un cohete de SpaceX. Su fundador, Philip Johnston, asegura que en el espacio hay energía renovable casi ilimitada y de bajo costo, y se atreve a pronosticar que en 10 años todos los nuevos centros de datos de IA estarán en órbita.
Mientras tanto, en la Tierra los efectos ya se sienten. Un análisis de Bloomberg News reveló que en zonas cercanas a centros de datos, las tarifas eléctricas han subido hasta 267 % en cinco años. Además, un solo centro puede consumir hasta 19 millones de litros de agua al día, equivalente al gasto de una ciudad mediana.
Ante este panorama, comunidades y autoridades ponen trabas a nuevos proyectos, lo que complica aún más la expansión. “La Tierra se está volviendo un lugar complicado para estos desarrollos”, reconoció Mark Muro, investigador de Brookings Metro.
Musk asegura que los centros de datos orbitales serán más baratos que los terrestres en dos o tres años, aunque analistas como Deutsche Bank creen que eso no ocurrirá sino hasta bien entrada la década de 2030. Aun así, el consenso es que la idea no suena tan descabellada como antes, sobre todo porque lanzar satélites es cada vez más barato y operar centros de datos en tierra, cada vez más caro.
Amiks, la pregunta ya no es si la IA llegará al espacio… sino cuándo 🌌🖥️.
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