Cuando pensaban que todo era “fácil y sin complicaciones”, un #pescador ucraniano y un inglés desempleado se metieron en un lío que casi termina en desastre. Su misión: recoger más de 2,2 toneladas de #cocaína de un carguero llamado #MVMatthew en pleno Mar de Irlanda. Pero la suerte no estaba de su lado.

El operativo fracasó gracias a un golpe maestro de las autoridades irlandesas. Ocho personas terminaron condenadas a 129 años de prisión y toda la droga fue destruida. Sin embargo, la policía europea admite que el tráfico de cocaína desde Sudamérica sigue creciendo y es difícil de detener.
Según el Centro de Operaciones de Análisis Marítimo (MAOC), el año pasado 100 barcos sospechosos cruzaron el Atlántico sin ser interceptados por falta de recursos. Solo en Reino Unido se consumieron 117 toneladas de cocaína, y las muertes relacionadas con la droga se han multiplicado por diez desde 2011.
El modus operandi ha evolucionado: los carteles usan “barcos nodriza” que transfieren la droga a embarcaciones más pequeñas en alta mar, y últimamente Irlanda se ha convertido en el punto clave. Con casi 3.200 km de costa y cientos de ensenadas, el país es un paraíso para el contrabando. Las fuerzas navales solo tienen ocho barcos, normalmente dos listos para zarpar, y la aviación a veces no tiene ni un helicóptero disponible.
“La superautopista del narcotráfico cruza el Atlántico y nuestras aguas son como el Salvaje Oeste”, confesó Cathal Berry, excomandante del ejército irlandés. El gobierno prometió aumentar el presupuesto en 600 millones de euros para reforzar la defensa y estabilizar la dotación del Servicio Naval.

La operación del MV Matthew fue un ejemplo de cómo los carteles se creen intocables. Tras comprar el carguero por US$13 millones y coordinar la logística desde Dubái, la tripulación no contaba con que las autoridades habían instalado un rastreador en su embarcación. Tras tormentas, fallos en el motor y pánico general, la marina irlandesa intervino, rescató al arrastrero Castlemore y abordó al Matthew desde helicópteros. El resultado: captura de la tripulación y confiscación de droga valuada en casi US$200 millones.
A pesar del éxito, los expertos advierten que los carteles siguen enviando toneladas de cocaína y que solo con la captura de algunos cargamentos no se detiene el flujo. Como dice Eugene Ryan, excomandante de la armada: “Si pierden unos barcos, todavía consiguen pasar gran parte de la droga. El problema sigue creciendo y Europa debe actuar más fuerte”.
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