La jornada del domingo en Gaza dejó una estela de muerte y devastación. Al menos 95 personas fueron asesinadas por ataques aéreos israelíes, entre ellos 10 menores que esperaban llenar sus recipientes con agua en una zona civil del centro del enclave. El ejército israelí atribuyó el bombardeo a un error técnico que desvió el misil de su objetivo, supuestamente un militante de la Yihad Islámica, y lo llevó a impactar en una fila de ciudadanos indefensos.

En Nuseirat, cerca del punto de abastecimiento, testigos relataron cómo los estallidos los despertaron abruptamente. Uno de ellos, Jaled Rayan, narró cómo encontró a su vecino y a sus hijos enterrados entre los restos de su casa. Personal del hospital Al Awda confirmó la recepción de al menos 10 cuerpos tras ese ataque, mientras que otros testigos afirmaron que en el lugar había una veintena de niños y más de una decena de adultos esperando agua.
Las Fuerzas de Defensa de Israel admitieron estar al tanto de la posible presencia de civiles en el sitio, pero insistieron en que hacen todo lo posible por evitar víctimas colaterales. Sin embargo, también informaron que en las últimas 24 horas habían atacado más de 150 objetivos en el enclave, una ofensiva que parece no distinguir entre infraestructura militar y población civil.
El número de fallecidos sigue en aumento. En otro ataque, 11 personas perdieron la vida cuando un mercado fue bombardeado, entre ellas el médico Ahmed Qandil, quien se dirigía al hospital Bautista Árabe Al Ahli. Las condiciones se agravan también en el sistema sanitario: el hospital Al Shifa anunció que suspenderá sus operaciones este lunes debido a la falta de combustible, en medio de un colapso total de los suministros médicos.
La crisis del agua se ha vuelto insostenible desde que Israel interrumpió los envíos de combustible el 2 de marzo. Asem Alnabih, portavoz de la municipalidad de Gaza, denunció que más del 80 por ciento de los pozos han quedado fuera de servicio. El agua apenas cubre a la mitad de la ciudad y el resto no recibe ni una gota. La ONU advirtió que sin una respuesta inmediata, la vida de miles de niños está en riesgo inminente.
A pesar de los llamados internacionales, el bloqueo a la ayuda continúa. Jordania anunció el envío de 50 camiones con víveres y unidades de sangre hacia el enclave, mientras el saldo de víctimas ya supera las 58 mil personas muertas y más de 138 mil heridas desde el inicio del conflicto en octubre de 2023. La tragedia humanitaria se profundiza sin tregua.
En paralelo, Jerusalén fue escenario de manifestaciones exigiendo el regreso de los rehenes y un alto al fuego. Sin embargo, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu rechazó los señalamientos de que prolonga intencionalmente la guerra para mantenerse en el poder, como lo publicó recientemente The New York Times. La negativa contrasta con las encuestas que muestran un creciente apoyo popular a un acuerdo de paz, hoy ignorado por la cúpula israelí.
Como acto de protesta, el barco Handala zarpó desde Siracusa, Italia, con ayuda humanitaria a bordo en un nuevo intento por romper el bloqueo israelí. La acción simboliza la desesperación de una comunidad internacional que observa con impotencia cómo el sufrimiento en Gaza escala sin fin.
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