A pesar de que el huracán Melissa dejó hecho un desastre el oeste de Jamaica, la banda del turismo no piensa aflojar y anda metiéndole turbo para levantar la chamba antes de que arranque la temporada fuerte de invierno. Y es que el turismo no es cualquier cosa: mueve casi un tercio de toda la economía jamaiquina.

Nueve días después del impacto, en Negril, Kellanie Kerr seguía chambeando como podía, en una tiendita de recuerdos sin luz y con un calorón infernal. Entre abanicos improvisados y uno que otro cliente perdido, la señora resumió todo: “¿Dependemos del turismo? Diez de diez… o más”. Y pues sí: más de medio millón de personas vive directa o indirectamente de este sector.
El problema es que la tormenta llegó con una fuerza brutal: 45 personas fallecidas, alrededor de 150 mil edificios dañados y un buen tramo del turismo detenido. De hecho, la isla recibió su primer huracán categoría 5 este octubre, algo que dejó a muchos hoteles sin agua, sin luz o definitivamente inservibles.
Aun así, el Ministerio de Turismo anda optimista y dice que el 70% de las 35 mil habitaciones podrían reabrir en cuestión de semanas. El objetivo oficial es arrancar con visitantes desde el 15 de diciembre, aunque varios hoteles ya avisaron que nomás no la van a armar para esa fecha.

Mientras en la costa oeste la cosa sigue fea, otras zonas como Ocho Ríos apenas tuvieron daños, y en Montego Bay —el destino más popular— la prioridad es restaurar la luz para acelerar la reapertura de los hoteles menos afectados. Curiosamente, aunque Negril se quedó sin electricidad por semanas, sus hoteles quedaron casi intactos.
Una de las cadenas más conocidas, Sandals, avisó que reabrirá cinco resorts el 6 de diciembre, pero tres —incluido el emblemático de Montego Bay— seguirán cerrados mínimo hasta mayo. Según Edmund Bartlett, ministro de Turismo, el sector perdió ya 62 millones de dólares solo en la primera semana tras el desastre.
Más o menos entre 40% y 50% de los hoteles sufrieron algún daño y unas 20 propiedades no regresarán hasta 2026, pero las autoridades creen que para finales de enero ya estará funcionando el 80% del hospedaje del país.
Pero la cosa no es tan simple. Christopher Jarrett, de la Asociación Hotelera y Turística, explicó que la reapertura depende totalmente de cuándo regrese el agua y la luz. De hecho, un tercio de Jamaica sigue sin electricidad, aunque Montego Bay y partes de Negril ya muestran avances.

En Treasure Beach, el dueño del hotel Jakes, Jason Henzell, cuenta que solo un tercio de sus habitaciones están usables y que nunca había visto “hormigón doblado por un huracán”. Aun así, planea abrir el 18 de diciembre, y clientes fieles ya andan diciendo que vendrán… incluso cargando herramientas para ayudar.
Más al sur, en Bluefields Bay Villas, su dueño Houston Moncure comentó que cinco de seis villas están dañadas, una de ellas “catastróficamente”. Pero no piensa rendirse: su familia está ligada al lugar desde hace generaciones, e incluso sus abuelos están enterrados ahí. Planea reabrir por fases antes de que acabe el año.
Eso sí, varios hoteleros advierten que uno de los mayores trabas será importar materiales de construcción. Mientras tanto, intentan que la gente reprograme en lugar de pedir reembolsos para no tronar el flujo de dinero.
Del lado de Sandals, el director regional Jeremy Jones recordó que no sirve de nada reabrir a medias: “No quieres ofrecer algo que no esté al 100%, terminas dañando tu marca”. Además, muchos empleados también perdieron sus casas, así que ahora toca arreglar hoteles y viviendas del personal.
La cadena aprovechará para reforzar su infraestructura y hacerla más resistente: más techos de losa, menos materiales vulnerables, y mejoras varias.

Y aunque el panorama no es perfecto, todos los actores del sector repiten lo mismo:
👉 Jamaica sigue viva, sigue de pie y sigue recibiendo turistas.
Como dijo Moncure, entre lágrimas: “El corazón, la cultura, la comida, el reggae… eso no se lo lleva ninguna tormenta”.
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