Josefa González-Blanco Ortiz Mena dejará su cargo como embajadora de México en el Reino Unido en un contexto marcado por denuncias reiteradas de acoso laboral y un visible desgaste interno en la representación diplomática. La salida ocurre mientras el gobierno federal prepara su relevo por Alejandro Gertz Manero, una decisión que vuelve a exhibir la forma en que la actual administración gestiona crisis internas sin asumir responsabilidades políticas claras.

De acuerdo con testimonios de trabajadores que colaboraron directamente con la funcionaria, González-Blanco acumuló al menos 16 denuncias formales ante el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética. Las quejas describen un ambiente laboral tóxico, caracterizado por hostigamiento, presión constante y represalias contra empleados que cuestionaban órdenes o se negaban a incumplir normas institucionales.
Entre los relatos más graves se documenta un método de castigo interno conocido como la dog house, que consistía en aislar completamente a los empleados señalados: se les retiraba información, se les ignoraba considerándolos inexistentes y se prohibía al resto del personal interactuar con ellos. Este esquema de exclusión generó un clima de miedo que, según los propios trabajadores, terminó normalizándose dentro de la embajada.
El impacto fue tangible. Desde 2021, al menos 40 empleados abandonaron la sede diplomática entre renuncias y reubicaciones, dejando a la embajada con menos de la mitad de su plantilla original. A pesar de que varias de las denuncias prosperaron en instancias internas, los afectados aseguran que no hubo consecuencias reales, ya que la embajadora se negó a acatar recomendaciones y la Cancillería optó por la omisión.
Algunos testimonios atribuyen a González-Blanco expresiones de control extremo y abuso de poder, incluyendo gritos y amenazas directas por vía telefónica, en los que presumía su capacidad de despedir, trasladar o someter a sus subordinados. Estas conductas contrastan con su discurso público, en el que sostenía que la relación bilateral con el Reino Unido se mantenía sólida y en constante fortalecimiento.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el 7 de enero que Alejandro Gertz Manero será el nuevo embajador de México en el Reino Unido, una vez que el Senado avale su nombramiento. El relevo llega tras la renuncia anticipada de Gertz a la Fiscalía General de la República y refuerza la percepción de que el gobierno federal recicla figuras controvertidas sin ofrecer explicaciones de fondo sobre los daños institucionales acumulados.
Tras anunciarse su salida, González-Blanco publicó un mensaje de despedida agradeciendo la confianza del expresidente Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta Sheinbaum, sin hacer mención alguna a las denuncias que marcaron su gestión. El episodio deja al descubierto una combinación de abusos tolerados, silencios oficiales y decisiones políticas que vuelven a poner en entredicho el discurso ético y de transformación que Morena dice defender.
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