Aunque las sanciones de Estados Unidos contra la industria petrolera de Venezuela llevan vigentes desde 2019, el país sudamericano ha logrado recuperar parte de su exportación de crudo, que hoy ronda el millón de barriles diarios, acercándose a los niveles previos a la caída de 2018. Para ponerlo en perspectiva, esto sigue siendo poco comparado con los 3 millones de barriles diarios que producía antes de Hugo Chávez, pero muestra que las medidas estadounidenses no están funcionando como esperaban.

El secreto detrás de esta recuperación es la famosa “flota fantasma”, un grupo de tanqueros que usan distintos trucos para ocultar que transportan petróleo sancionado por EE.UU. Estas embarcaciones cambian de nombre, bandera y hasta su identidad, convirtiéndose en lo que los expertos llaman barcos zombis. Por ejemplo, un buque incautado recientemente frente a la costa venezolana, llamado The Skipper, había tenido antes otros nombres como Adisa y The Tokyo. Esta nave estaba sancionada desde 2022 por su supuesto papel en una red de contrabando que también involucraba a Irán y la milicia libanesa Hezbolá.
La operación estadounidense generó reacción inmediata de Caracas, que calificó la incautación como “un robo descarado y un acto de piratería” y anunció que llevará el caso ante instancias internacionales. Por su parte, Donald Trump destacó que se trataba del tanquero más grande incautado jamás, en un esfuerzo por presionar al gobierno de Maduro y limitar su capacidad de exportar petróleo.
Pero, ¿cómo logran estos barcos evadir las sanciones? Algunos apagan su sistema de identificación, otros transfieren crudo en alta mar a embarcaciones con banderas “seguros” y muchos son barcos viejos, cuyos números de registro de barcos desguazados son reutilizados para crear barcos zombis. Un ejemplo reciente es el caso del Varada, que llegó a Malasia usando la identidad de un barco desmantelado en 2017.

El fenómeno de las flotas fantasmas no es exclusivo de Venezuela; Rusia e Irán también lo usan para sortear sanciones. Según la empresa de inteligencia financiera S&P Global, 1 de cada 5 petroleros en el mundo participa en estas prácticas de contrabando, y aproximadamente 10% del crudo transportado corresponde a Venezuela.
En cuanto al seguimiento de estas flotas, la ONG Transparencia Venezuela detectó en octubre 71 tanqueros extranjeros en los puertos de Pdvsa, de los cuales 15 estaban sancionados y 9 vinculados a flotas fantasmas. Muchos operaban de forma furtiva, sin señales activas, y 38 de ellos pasaron más de 20 días sin tocar puerto, contrastando con los barcos de Chevron, que cumplen con tiempos mucho más cortos.

La reciente incautación desde el portaviones Gerald Ford, el más grande del mundo, podría limitar la capacidad de Maduro de recurrir a estas flotas, aunque la estrategia de los barcos fantasmas parece seguir creciendo y sofisticándose.
💬La flota fantasma demuestra que, pese a las sanciones, Venezuela sigue encontrando maneras creativas (y riesgosas) de mantener viva su exportación de petróleo. La tensión con EE.UU. probablemente seguirá en aumento, y la vigilancia sobre estos barcos será clave en los próximos meses.

amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo