Una guillotina histórica se luce en el Mucem de Marsella, justo en la semana en que Robert Badinter, el abogado que logró abolir la pena de muerte en Francia en 1981, ingresa al Panteón, junto a grandes figuras como Marie Curie y Victor Hugo. Esta exposición no es solo un objeto, sino un recordatorio de las luchas por la justicia en Francia, antes y ahora.

Durante la Revolución Francesa, la guillotina era un espectáculo público aterrador: se calcula que unas 17,000 personas perdieron la cabeza en el Reinado del Terror (1793-1794). Aunque parezca lejano, su último uso fue en 1977, cuando Hamida Djandoubi, un tunecino condenado por asesinato, fue ejecutado en Marsella.
La guillotina del Mucem, ubicada a casi 4,5 metros de altura, pesa 800 kilos y proyecta una sombra que muchos describen como el ángel de la muerte. La disposición de la máquina busca poner al visitante en la piel de los condenados, en lugar de solo mirar como público morbo, explicó Pierre-Olivier Costa, presidente del museo.
Construida originalmente en 1792 por Tobias Schmidt, bajo diseño del cirujano Antoine Louis, la guillotina fue pensada para ser más “humana” que la espada o la rueda, que dependían demasiado del error humano. Su nombre actual proviene de Joseph-Ignace Guillotin, quien formalizó su uso, aunque incluso Luis XVI fue decapitado con ella en 1793.
Badinter se convirtió en un símbolo de la lucha contra la pena capital después de presenciar la ejecución de Roger Bontems en 1972. “La guillotina parecía un ídolo ensangrentado esperando su ración de muerte”, recordaba. Años después, en 1981, defendió ante la Asamblea Nacional que la justicia francesa debía dejar de matar.

La exposición, dentro de la muestra permanente “¿Populaire?”, que reúne 1,200 objetos de bellas artes y arte popular, se titula “Movimientos del pueblo” y también aborda sexismo, racismo y otras injusticias sociales del siglo XXI. Según Costa, busca mostrar cómo las luchas sociales de antes siguen vigentes hoy.
Badinter donó una guillotina del Ministerio de Justicia al museo para que esta práctica violenta no cayera en el olvido. “Francia fue uno de los primeros países en abolir la tortura y la esclavitud, y uno de los últimos en prohibir la pena de muerte”, declaró el abogado, cuya visión se mantiene como ejemplo histórico de justicia y derechos humanos.
Actualmente, 55 países aún aplican la pena de muerte, y en algunos lugares como Estados Unidos incluso se habla de volver a usar la guillotina por problemas con las inyecciones letales, según Amnistía Internacional.

Así, la guillotina regresa a la escena… pero esta vez para enseñar y reflexionar, no para ejecutar. Una máquina que fue símbolo de terror ahora rinde homenaje a quien logró que la justicia francesa dejara de matar. ⚖️
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