#CalumMacdonald nunca olvidará la primera señal de que algo iba muy mal: al llegar a la frontera de #Vietnam, no podía leer los formularios frente a él. Lo único que percibía era una #Luz caleidoscópica cegadora. Apenas bajaba de un autobús nocturno con sus amigos, tras un viaje desde Vang Vieng, en Laos, país vecino de Vietnam, Camboya y Tailandia.

El día anterior, se habían alojado en un hostal donde ofrecían whisky y vodka gratis a los huéspedes. Calum mezclaba las bebidas con refrescos, sin sospechar que algo estaba contaminado. Fue hasta que llegaron a Vietnam que empezó a notar que su visión no era normal, y se lo comentó a sus amigos.
“Pensamos que era algo de comida o alguna sensibilidad temporal”, recuerda. Pero cuando se sentaron en la habitación del hotel, ya estaba todo encendido, y él seguía sin ver. “Les dije: ‘¿Por qué estamos a oscuras? Alguien debería encender la luz’”, dice.
Calum, de 23 años, ahora está ciego, pero sobrevivió a un envenenamiento masivo por metanol ocurrido en Vang Vieng en noviembre, que cobró la vida de seis personas, incluidas dos chicas danesas que había conocido en el hostal Nana, destino popular entre mochileros.
Entre las víctimas también se encuentran Kirsty McKie y Cheznye Emmons, quienes murieron tras consumir alcohol contaminado en Indonesia, mientras que amigas cercanas lograron sobrevivir. Para Calum, enterarse de estas muertes cambió su perspectiva sobre su propia ceguera.

Ahora trabaja con las familias de otros británicos fallecidos, buscando que el Ministerio de Relaciones Exteriores informe de forma más clara sobre los riesgos de consumir alcohol en países donde el metanol es un peligro real. Su mensaje para los turistas es evitar bebidas gratis o dudosas, y optar por cervezas y licores confiables del sudeste asiático.
El metanol es un tipo de alcohol que se encuentra en productos de limpieza, combustibles y anticongelantes, y aunque se parece al etanol de las bebidas, es mucho más tóxico. La intoxicación puede empezar con síntomas leves como mareos, cansancio y náuseas, y progresar a convulsiones, visión borrosa, ceguera total o coma. Solo 30 ml pueden ser mortales, según Médicos Sin Fronteras.
Calum, que hoy aprende a usar un bastón y espera poder tener un perro guía, confiesa: “Tuve la suerte de sobrevivir, y siento que tengo la responsabilidad de prevenir que esto le pase a otros”.

El gobierno británico reconoce que el alcohol adulterado es un problema grave en ciertas regiones del mundo y asegura que trabaja con autoridades locales y el sector turístico para informar y proteger a los viajeros.
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