Aunque desde la Casa Blanca se lanzó un mensaje ambicioso, las grandes petroleras de Estados Unidos no mostraron mucho ánimo para invertir en Venezuela, pese a la presión directa del presidente Donald Trump, quien quiere que el sector destine al menos 100 mil millones de dólares para levantar la dañada infraestructura petrolera del país sudamericano.

Durante un encuentro privado con directivos de empresas como Exxon Mobil y Chevron, Trump insistió en que la industria debe apostar fuerte por Venezuela. Incluso, el secretario de Energía, Chris Wright, apuró a Chevron para saber qué planes reales tendría la compañía en los próximos 18 meses dentro del país.
Desde Chevron, Mark Nelson reconoció que sí ve margen para incrementar la producción, pero únicamente si se logra rehabilitar la infraestructura ya existente. Aun así, el tono general entre los ejecutivos fue de cautela y sin compromisos claros.
El más directo fue Darren Woods, director ejecutivo de Exxon Mobil, quien recordó que sus activos han sido confiscados en Venezuela en dos ocasiones, por lo que regresar no sería una decisión sencilla.
“Invertir ahí hoy simplemente no es posible”, sentenció durante la reunión.
Trump también buscó el respaldo de Harold Hamm, uno de sus aliados más cercanos en el sector energético, para saber si su empresa entraría al mercado venezolano. Hamm admitió que el país es atractivo por sus enormes reservas, pero dejó claro que los riesgos siguen pesando.
“Es emocionante, sí, pero tiene muchos retos”, resumió.
La presión política y militar tampoco pasó desapercibida. Ese mismo viernes, el Ejército de Estados Unidos informó que abordó otro petrolero en el Caribe con crudo venezolano, el quinto en apenas un mes. Asesores de Trump aseguran que estas acciones le han dado a Washington una fuerte ventaja sobre lo que queda del régimen de Nicolás Maduro, tras su captura y salida del país.
Durante el encuentro, Trump incluso afirmó que Venezuela pudo haber sido destruida militarmente, pero que optaron por no hacerlo debido a la cooperación del gobierno tras la operación contra Maduro.
“Han sido muy inteligentes al tratar con nosotros”, dijo el mandatario.
Lo que también está en el radar.👀
Presos políticos: Entre las primeras liberaciones destaca Rocío San Miguel, experta en seguridad y crítica del gobierno de Maduro, detenida en febrero de 2024.
Colombia: Un giro inesperado hacia un tono más conciliador entre Trump y el presidente Gustavo Petro podría cambiar el equilibrio regional, luego de semanas de tensión.
Diplomacia de fuerza: La captura de Maduro se enmarca en una estrategia de presión militar y política impulsada por Trump, con referencias a doctrinas del siglo XIX.
Machado en Washington: Trump adelantó que la próxima semana se reunirá con María Corina Machado, líder opositora venezolana, quien incluso se ha ofrecido a entregarle el Premio Nobel de la Paz que recibió el año pasado como agradecimiento por la captura de Maduro.
👉 Trump empuja fuerte, pero las petroleras pisan el freno y, por ahora, prefieren mirar a Venezuela con cautela.
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